El amarillo desaparece de Cobatillas

Un entrenamiento en Cobatillas. / nacho garcía / agm
Un entrenamiento en Cobatillas. / nacho garcía / agm

Julio Algar, un técnico supersticioso, hace desaparecer casi todo el material de entrenamiento de este color y obliga a Mackay a cambiar su camiseta en los partidos

José Otón
JOSÉ OTÓN

Cada maestrillo tiene su librillo, y cada entrenador, sus manías. Unas más llamativas que otras y muchas que se pueden ver a simple vista. El vestuario de un equipo de fútbol, cuando se produce un relevo en el banquillo, sabe que el nuevo entrenador llegará con nuevas normas e intentando que sus dominios estén como a él más le gusta. Es lo que ha pasado con Julio Algar en el Real Murcia, que no ha impuesto ninguna norma pero sí ha hecho desaparecer, casi por completo, el color amarillo, tanto de Cobatillas como de la Nueva Condomina. Más que una manía es una superstición. En otros equipos en los que ha estado ha actuado igual.

Al madrileño también le gusta repartir pastelillos de la pantera rosa al final de los partidos que gana

A la hora de entrenar, por ejemplo, los conos amarillos que se colocan a ras de césped para marcar líneas imaginarias y acotar espacios han desparecido. Solo aparecen los azules y los rojos. Igual que con los típicos muñecos o maniquíes metálicos y flexibles que se utilizan para situar barreras imaginarias y ensayar situaciones estratégicas. Ahora predominan los de color azul y naranja, aunque a veces es inevitable utilizar el amarillo, ya que es un modelo flexible diferente a los demás, que no se puede sustituir por la mala situación económica del club. Incluso las picas amarillas, que se clavan en el césped para marcar circuitos, también han perdido protagonismo.

Un ritual que llevó a cabo en su etapa en el Lorca, en la que el material amarillo también desapareció de los entrenamientos. En esta etapa, además, el cuerpo técnico lorquino no utilizó unas zapatillas cedidas por la marca Joma, su suministrador de ropa, porque tenían unos ribetes amarillos que no eran del agrado del actual técnico del Real Murcia. A los operarios que el Real Murcia tiene a pie de campo no le han sorprendido estas costumbres de Algar, ya que las han sufrido con otros entrenadores en temporadas anteriores. Como con Lucas Alcaraz, que era un auténtico enemigo del amarillo (curiosamente en su primer año en Murcia la segunda equipación de su equipo era amarilla), Vicente Mir o Crispi, que también preferían cualquier otro color.

Ante el Don Benito, que jugó de azul, Mackay lució el verde pistacho de la segunda equipación de los jugadores de campo

Respecto a la indumentaria de sus futbolistas, Julio Algar no tiene ningún problema, a excepción de con la de Ian Mackay, el portero titular del equipo grana. El cancerbero tiene a su disposición equipaciones de color negro, azul y amarillo, aunque el gallego casi siempre ha apostado por la última, quizás solo por desviar la atención de los delanteros rivales, que pueden sentirse molestos ante un color tan llamativo. Por eso Mackay, a pesar de que Algar no le ha impuesto nada, ha decidido voluntariamente prescindir del color amarillo hasta nueva orden y por respeto a los gustos del técnico madrileño.

Cambio de banquillo

Tan es así que Mackay no ha vuelto a utilizar el amarillo en los tres partidos de Liga que ha dirigido Algar al Real Murcia. En el primero, disputado el 24 de marzo en Granada y que el equipo grana acabó ganando por 1-2, Mackay vistió de negro, una equipación que ha utilizado poco esta campaña. En el derbi en Cartagena, al no poder utilizar el negro por coincidencia con el rival, apostó por el azul. Eso sí, en el choque ante el Don Benito disputado el 31 de marzo en la Nueva Condomina, Algar y Mackay no tuvieron más remedio que tomar una solución de urgencia: el equipo extremeño vestía de azul marino oscuro, lo que inhabilitaba la equipación negra y azul de Mackay. Como solo le quedaba la amarilla por utilizar, el portero gallego vistió la segunda equipación de campo del Real Murcia que es de color verde pistacho. Eso sí, no dio resultado, ya que el equipo grana cayó en casa por 0-1.

Alcaraz, Mir y Crispi tomaron medidas similares cuando entrenaron a los granas

Las manías y supersticiones de Algar no van mucho más allá, aparte de haber cambiado el banquillo local en la Nueva Condomina a su llegada al club grana. Anteriormente, el Murcia utilizaba el izquierdo, hasta que el madrileño eligió el derecho, un lado que le gusta más y que, de paso, le permite estar más encima del juez de línea, a pesar de no ser esa la principal razón. En su forma de trabajar hay más conductas destinadas a generar buen ambiente en la plantilla, como su costumbre de premiar a sus futbolistas con una pantera rosa, un bizcocho cubierto de crema color rosa, cuando su equipo gana. Lo hizo en el Lorca y lo repitió en su primer partido como técnico grana en Granada, un premio que sus futbolistas se tomaron a bien y que se podría repetir si esta semana el Murcia gana al UCAM.

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