Fútbol | Real Murcia

Avelino Viña, pieza clave en la sombra

Viña, el jueves, en el entrenamiento del Real Murcia en el campus de Espinardo. /Edu Botella / AGM
Viña, el jueves, en el entrenamiento del Real Murcia en el campus de Espinardo. / Edu Botella / AGM

El uruguayo entrena a los guardametas del Real Murcia, la posición mejor cubierta en los últimos años. Llegó al club grana en el año 2000, procedente del Almería, y fue titular en el partido del ascenso a Segunda, en Granada

SERGIO CONESAMurcia

No es el Real Murcia un club que destaque por su estabilidad y por la tranquilidad en el día a día que facilite permanecer largos periodos. En los últimos tiempos, además de futbolistas y entrenadores, que es más habitual que vayan cambiando, presidentes y directivos también han pasado de forma fugaz por la entidad centenaria. Uno de los trabajadores que se mantiene desde la temporada 2006-07 dentro del equipo pimentonero, y que además tiene temporada tras temporada un papel destacado, es Avelino Viña, el entrenador de los porteros. El uruguayo de 56 años es una pieza inamovible del cuerpo técnico pimentonero, sea quien sea el inquilino del banquillo de la Nueva Condomina. Es un hombre clave para todos los guardametas que pasan por la capital del Segura.

Viña, nacido en Montevideo, fue futbolista en su país del Nacional, Central y Wanderers. Desde el último dio el salto a España para llegar cedido al Deportivo de la Coruña en Segunda. Después comenzó su larga etapa en la categoría de bronce, en la que estuvo dos años en el Real Jaén y cinco en el Córdoba, con ascenso incluido antes de marcharse.

En las dos ciudades andaluzas dejó grandes recuerdos y unos cuantos años después de su paso todavía recuerdan al uruguayo. Después firmó por el Polideportivo Almería, en el curso 1999-2000, y acabó el curso incorporándose al Real Murcia para jugar el 'playoff' de ascenso.

«Tener un entrenador como él, con el que uno se entiende muy bien, es la clave» Ian Mackay | Portero del Sabadell

«Viña es una persona que trata muy bien al futbolista, lo respeta y lo mima mucho» Alberto Cifuentes | Portero del Cádiz

«Quiere al Murcia y se ha adaptado bien a todas las situaciones del club y a los porteros que han pasado»

El ascenso de 2000

Viña estaba bajo palos en Los Cármenes la tarde de junio del 2000 en la que Aguilar marcó el gol de ascenso que devolvió al Real Murcia a la Segunda División. Jugó dos temporadas más en La Condomina en la división de plata, que le sirvieron para saber que había encontrado su sitio y aquí se estableció con su familia.

Después de una vida profesional movida con el traslado a Europa y habituales cambios de residencia, con todo lo que conlleva para su mujer y sus hijos, tuvo claro que una vez que dejara el fútbol en activo se iba a instalar en Murcia y que no seguiría dando tumbos de un lado para otro. Por ello, además de que prefiere trabajar con los porteros, se decantó por prepararlos y no ser entrenador. También trabaja con los chavales de la cantera y se quita el gusanillo de pisar el césped con partidos con los veteranos del Real Murcia. De hecho, hace poco participó en el encuentro benéfico contra el Mallorca. Presume de mantener una buena relación con la gran mayoría de los cancerberos con los que ha trabajado, incluso con sus familias en algunos casos, ya que son una parte importante para la buena alimentación y nutrición.

Su trabajo no pasa desapercibido en el mundo del fútbol porque temporada tras temporada, una de las posiciones mejor cubiertas en el Murcia es la portería, más allá del guardameta que se coloque bajo palos. Y siempre, teniendo en cuenta que se trata de una demarcación muy diferente a la del resto dentro del terreno de juego y que requiere un trabajo específico. Su paso por el Murcia les ha valido a algunos guardametas para subir de categoría, como Javi Jiménez, a Primera con el Levante, o Fernando Martínez, a Segunda con UCAM y Almería. A otros, para mantenerse, pero con mejores condiciones económicas y deportivas.

Un claro ejemplo de ello es Ian Mackay. El gallego llegó a la Nueva Condomina poniendo fin a una etapa de cinco años en el Racing de Ferrol, que acabó con un descenso a Tercera. Sin embargo, en el equipo grana fue el mejor de la temporada pasada. Ha tenido muchas ofertas este verano, incluso para renovar en Murcia, pero al final se decidió por el Sabadell. Mackay solo tiene palabras buenas para el trabajo de Viña: «Desde el principio entiende al portero en todos los aspectos. Es muy exigente pero trabaja muy bien, tiene muchísima variedad de ejercicios y a mí me tuvo a tope toda la temporada y me sacó el máximo rendimiento. Para un portero, tener un entrenador como él, con el que te puedas entender perfectamente y que te esté sacando el máximo, es la clave».

El guardameta destaca el papel tan diferente que tienen bajo palos: «Somos una pequeña secta. Ya te digo que yo siempre hablaba todos los días con Viña. Era una relación muy cercana y solo puedo tener palabras de agradecimiento hacia él».

De Gerona a Lugo

Otro cancerbero que conoce bien el club grana es Alberto Cifuentes. Cuatro temporadas en Murcia le dieron para vivir un trágico descenso en Gerona y un ascenso en Lugo solo una temporada después, además de diversos problemas institucionales.

Después se fue a La Hoya como paso previo a relanzar su carrera en el Ramón de Carranza. Un ascenso a Segunda en Cádiz y tres temporadas como titular, una de ellas como portero menos goleado, reflejan su buen momento, a pesar de sus 40 años. «Viña es una persona que trata muy bien al jugador, le respeta y le mima mucho. Quiere al Real Murcia y se ha adaptado bien a todas las situaciones del club y a los porteros que han pasado. Ahí sigue por todo su conocimiento y su experiencia en su carrera deportiva como portero y como preparador. Ha encontrado su sitio en Murcia y en el club y lo defiende a muerte. A los porteros los trata de una manera especial porque sabe nuestra manera de ser. Es un puesto muy específico y eso hace que sea especial».