La cuenta atrás de Víctor Gálvez

Víctor Gálvez y su hijo Víctor Valentino, junto al consejero Roberto Cases y Toni Hernández, el domingo, en la Nueva Condomina. / vicente vicéns / agm
Víctor Gálvez y su hijo Víctor Valentino, junto al consejero Roberto Cases y Toni Hernández, el domingo, en la Nueva Condomina. / vicente vicéns / agm

El oriolano tiene en contra a la plantilla, empleados y proveedores por todas las promesas incumplidas

José Otón
JOSÉ OTÓN

Víctor Gálvez aterrizó en el Real Murcia el pasado mes de abril con un discurso triunfalista. Aseguró, sin ningún pudor, que pondría el dinero necesario para reconducir el destino de la entidad y aseguró que los mejores jugadores del mundo jugarían en la Nueva Condomina. Incluso comenzó pagando un par de nóminas, pero comenzó a emitir síntomas de debilidad en los siguientes meses. La plantilla acabó el curso con tres nóminas pendientes y durante el verano tuvo que negociar el pago de las cantidades pendientes denunciadas ante la AFE, aplazándolas en algunos casos y teniendo que pagar a algunos jugadores que no se echaron para atrás. Una situación diferente a la que se vivió meses después, cuando Toni Hernández y los Gálvez comenzaron a fichar a lo mejor del mercado de Segunda B ofreciendo cantidades fuera de mercado.

Los futbolistas esperan cobrar las nóminas que tienen pendientes antes del próximo partido, pero para algunos trabajadores la situación ya es límite

Pero con el inicio del curso, todas las ilusiones de la afición, que soñaban con un año tranquilo, se han resquebrajado. Los impagos ya han eclipsado el buen inicio de campaña de los de Herrero. La situación actual dentro del club es insostenible. Sobre todo, por la realidad que padecen parte de los trabajadores del Real Murcia, que en algunos casos suman hasta cinco mensualidades pendientes de pago. Es el caso del personal de oficinas y parte del cuerpo técnico y empleados deportivos que siguen de la pasada campaña. La situación es tan dramática que dos empleadas presentaron una demanda de extinción por retraso e impago, según les ampara el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores, mientras que otro de ellos tuvo que ser atendido por un ataque de ansiedad y se encuentra actualmente de baja.

Los frentes abiertos

1 Situación de los empleados
Suman hasta cinco nóminas pendientes y la situación familiar de alguno de ellos es crítica.
2 Una plantilla sublevada
El vestuario ha dejado de confiar en Gálvez y se siente engañado. Estudian tomar medidas.
3 Ultimátum de acreedores
Empresas como la que cuida el césped se marchará si no cobra.
4 La Federación, molesta
El Murcia tiene sus derechos bloqueados por 50.000 euros.
5 Hacienda
Gálvez no paga pese a sus promesas iniciales.

La desazón se ha trasladado también a Cobatillas, donde los futbolistas han decidido hacer piña y esperar a que Gálvez cumpla su palabra. No les ha pagado agosto ni tampoco septiembre, las dos primeras mensualidades de la temporada. El pasado viernes, el actual presidente del Real Murcia acudió al entrenamiento del primer equipo, pero no entró a la zona privada reservada a los futbolistas. Tampoco habló cara a cara con ellos. Se limitó a seguir de lejos una pequeña parte de la sesión, preguntó a Herrero por el estado del terreno de juego y de Chumbi y, junto a su hijo Víctor Valentino, se marchó. Muchos de los futbolistas que firmaron contratos por encima de lo normal para la Segunda B se sienten «estafados» y ya han pedido consejo a la AFE (Asociación de Futbolistas Profesionales) por si tienen que romper su vinculación con el club grana.

Si la Federación no recibe los 50.000 euros que le adeuda el club grana, no inscribirá a Compagnucci

Gálvez aseguró al principio de la temporada que su costumbre era pagar el día 10 de cada mes, pero no lo hizo el 10 de septiembre, cuando tendría que haber abonado la nómina de agosto. A comienzos de la pasada semana aseguró que en un par de días estaría resuelto el asunto de las nóminas, pero tampoco cumplió. Ahora ha trasladado a la plantilla que lo hará mañana. Es uno de sus principales fuegos, pero tiene más. Como el de algunos acreedores, que exigen que cumpla con su palabra. La firma Royal Verd, por ejemplo, le ha lanzado un ultimátum. Así, o recibe parte de lo adeudado en las próximas horas o recogerá sus utensilios de trabajo y dejará de encargarse del mantenimiento de los terrenos de juego del estadio y de Cobatillas.

Negociaciones inexistentes

Lo peor para Gálvez es que se está quedando sin aliados. La Federación Murciana de Monje Carrillo, que dio la cara por el oriolano al tramitar sus fichas sin cumplir con las cantidades pendientes atrasadas, ayudar con el aval imprescindible para jugar en Segunda B y desenredar el asunto entre Víctor Basadre y el Real Murcia para que el club grana pudiera debutar en la Liga en Sanlúcar de Barrameda, está muy decepcionada con el empresario oriolano y le exige el pago de los 50.000 euros pendientes para desbloquear sus derechos federativos otra vez.

Hasta Hacienda, que ha asistido con sorpresa a las diferentes declaraciones de Gálvez y su entorno en relación a las negociaciones entre ambas partes, inexistentes hasta después del verano, está muy decepcionada con el oriolano, que no ha dado ninguna señal de querer desembolsar el dinero que prometió nada más llegar. Por lo tanto, Gálvez tiene una semana por delante para restituir parte de su crédito, poniendo al día a sus trabajadores y pagando a sus futbolistas, además de contentar a sus acreedores. De no cumplir con sus obligaciones, el Real Murcia seguirá siendo un volcán a punto de estallar.

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