Real Murcia

Año de desastres, año de esperanza

Torregrosa y Almela, actuales vicepresidente y presidente del Real Murcia. / vicente vicens / agm
Torregrosa y Almela, actuales vicepresidente y presidente del Real Murcia. / vicente vicens / agm

El Murcia cierra 2018 con otra cara tras la entrada del equipo de Almela y después de dejar atrás la negra etapa de los Gálvez

ALBERTO GÓMEZ MURCIA.

El año que se despide hoy ha sido uno de los más intensos que ha vivido el Real Murcia. El club ha pasado de verse contra las cuerdas y con el temor de la desaparición recorriendo cada rincón de la Nueva Condomina a respirar optimismo motivado por la buena gestión que en los últimos dos meses están realizando los actuales consejeros, miembros de la Parmu (plataforma de apoyo a la entidad), que nació con la firme intención de sacar al club del atolladero en el que se encontraba cuando la familia Gálvez guiaba la nave.

El 5 de noviembre se escenificó el traspaso de poderes que supuso la salida de Víctor Gálvez y su equipo y la entrada del actual Consejo de Administración con el médico José María Almela a la cabeza. La Parmu se gestó en el despacho del abogado Gabriel Sánchez Torregrosa, actual vicepresidente. En primera instancia, también entraron al máximo órgano de poder del Murcia Higinio Pérez, como secretario, y Stefan Settels y Enrique López, pero estos dos últimos salieron semanas después a cambio del notario Francisco Tornel y Francisco Cobacho.

El primer éxito de la Parmu fue revitalizar la ampliación de capital diseñada por Gálvez, un proceso que apenas llevaba recaudados 3.000 euros, pero que gracias a la campaña 'Hazlo Tuyo' y a la dedicación desinteresada de muchos murcianistas acabó recaudando casi 1,3 millones y aglutinando a 21.000 accionistas. Además, en la segunda fase de la ampliación, Tornel aportó 200.000 euros. Al encontrarse el capital social del Murcia en los 178.000 euros, el notario se convirtió en el nuevo accionista mayoritario.

La labor de la Parmu se vio impulsada por la iniciativa 'SOS Real Murcia' que puso en marcha la Fepemur (Federación de Peñas Murcianistas) y cuya venta de pulseras solidarias permitió la recaudación de más de 50.000 euros que sirvieron para pagar nóminas atrasadas a los empleados del club. Ahora se encuentra en ciernes una junta de accionistas multitudinaria en la que los gestores pretenden nombrar un comité con el objetivo de que participen en la cita de forma efectiva los miles de nuevos accionistas que tiene la sociedad pimentonera.

En el Murcia se respira otro aire con los actuales directivos, que han pagado, de momento, dos sueldos a la primera plantilla y cuatro a los trabajadores, y tienen la intención de acometer hoy otro ingreso. Además, las púas que estaban pendientes por recibos acumulados de luz, agua, limpieza, seguridad y mantenimiento del césped también han sido afrontadas por el actual Consejo, que, de igual manera, ha saldado la deuda con la Federación.

Esta nueva era que se ha abierto en el Murcia ha dejado atrás otra gravísima que se inició el 9 de diciembre de 2017, cuando el expresidente Raúl Moro comunicó en La Roda al concejal de Deportes, Felipe Coello, en un partido que disputó allí el Murcia de baloncesto, su intención de abandonar el club. Entonces se inició un periodo de búsqueda de un nuevo inversor y apareció la figura del mexicano Mauricio García de la Vega, quien empezó a gestionar el club en enero hasta que el 7 de marzo intentó ejecutar una cláusula de opción de compra que aparecía reflejada en el contrato privado que suscribió con Moro.

El extremeño se negó a este movimiento y, con el apoyo de Deseado y Miguel Martínez, propició un vuelco en el Consejo que abrió la puerta para la llegada de Víctor Gálvez, quien fue nombrado presidente en abril y salió en noviembre después de completar una gestión marcada por el despilfarro, los incumplimientos, los impagos y la alarmante falta de criterio.

La incógnita

Pero el 'caso García de la Vega' no está cerrado del todo y es la gran incógnita para 2019, ya que el mexicano ha estado batallando judicialmente por ser reconocido como el máximo accionista del Murcia. El Tribunal de Arbitraje Deportivo y el Consejo Superior de Deportes le han dado la razón. En la actualidad está a la espera de lo que decida la juez de Competición de la Federación Española sobre un procedimiento disciplinario que inició contra los consejeros murcianistas por su negativa a inscribirle en el Libro de Socios del club y de lo que suceda en la vista señalada para el 26 de febrero sobre el proceso de impugnación contra la última ampliación que empezó el 7 de noviembre.

Por otra parte, el Real Murcia realizó ayer su primer entrenamiento después de las vacaciones navideñas. Se trató de una sesión voluntaria en Cobatillas,y en la que se dieron cita Curto, Forniés, Aquino, Armando y Juanma Bravo. También participaron Antonio Escribano, del Imperial, y Gallego, portero del equipo juvenil. Para hoy está programado otro entrenamiento voluntario antes de que el miércoles vuelva toda la plantilla.

 

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