Veinticinco minutos de casta rescatan al Murcia

Tres jugadores del Real Murcia celebran uno de los goles del encuentro ante el Almería B./Agencia LOF
Tres jugadores del Real Murcia celebran uno de los goles del encuentro ante el Almería B. / Agencia LOF

El equipo grana fue indolente en la primera parte, pero el despertar de Josema y Aquino le dan la victoria a un equipo que no ganaba desde el 21 de octubre

José Otón
JOSÉ OTÓNAlmería

Lo que son las cosas. Final feliz en un partido en el que el Murcia salió en punto muerto, con un juego indolente, como si no se jugara nada. Apenas sin pulso, al equipo grana le dio para tener el balón en los dos primeros minutos de juego, hasta que en el primer ataque almeriense la banda izquierda grana hizo agua y el Almería B, un rival que apenas ha ganado tres partidos de Liga y está metido en el fondo de la tabla, se puso por delante.

1 Almería B

Albert Batalla, Navas, Javi Pérez, Igor Engonga, Urri, Mario Abenza, Sergio Pérez (Lin, min. 74), Youness (Darío Guti, min. 66), Alberto Toril, Miguel Guirao (Ranera, min. 45) y Javi Moreno.

3 Real Murcia

Ian Mackay, José Ruiz, Armando, Charlie Dean, Forniés, Sergi Maestre, Álex Corredera, Josema, Dani Aquino (Miñano, in. 88), Jesús Alfaro (Julio Delgado, min. 68) y Chumbi (Manel, min. 65).

Goles:
1-0, min. 2, Toril. 1-1, min. 16, Dani Aquino. 1-2, min. 67, Dani Aquino. 1-3, min. 86, Julio Delgado.
Árbitro:
Sergio Escriche Guzmán (Comité valenciano). Auxiliado en las bandas por Melia García y Carballa Miñana. Mostró tarjeta amarilla a Alberto Toril, Ranera, Sergio Pérez, Javi Pérez, Armando y José Ruiz.
Incidencias:
Estadio de los Juegos Mediterráneos de Almería. Césped en perfecto estado.
El público:
521 espectadores en las gradas, de los que más de 200 eran llegados desde Murcia. En representación del Real Murcia viajaron hasta Almería el presidente Txema Almela y el vicepresidente grana Gabriel Torregrosa.
El dato:
El Real Murcia no ganaba un partido desde el pasado 21 de octubre, cuando doblegó al Talavera, por 1-0, en la Nueva Condomina.

Parecía que de nada había servido toda una semana cargada de mensajes de autocrítica, de palabras de ánimo hacia los jugadores y de muestras continuas de solidaridad por parte de los aficionados. El escenario era el peor posible y todo parecía encaminado hacia el desastre total. Los defectos eran los mismos de siempre y también las sensaciones de un equipo cuya calidad apareció a cuentagotas. Hasta que después del descanso el Murcia cambió radicalmente.

Además llevó a cabo tres cosas que no supo hacer durante los últimos meses: fue capaz de igualar un marcador en contra, sacó el carácter y la precisión en el momento más importante del choque para hacer el 1-2 y supo sentenciar el encuentro cuando más cerca parecía el empate. Además, supo tirar de oficio en el tramo final, algo que no hizo en partidos más gordos como el del derbi ante el Cartagena. No es que la victoria ante el Almería B haya disipado todas las dudas y haya curado definitivamente al enfermo, pero al menos le permite volver a mirar para arriba, ganar una buena dosis de autoestima y poder hacer frente a una semana tranquila, en la que el entrenador no estará en la cuerda floja y en la que se conocerá el nombre del nuevo director deportivo.

Una decisión vital para el devenir de esta campaña, ya que el elegido tendrá que empatizar con un vestuario castigado por los impagos y la presión de tener que situar al equipo grana, sí o sí, en la parte alta de la tabla. El nuevo director deportivo grana tendrá que reestructurar una plantilla cara, con un coste inasumible para un club que está peleando por sobrevivir con una deuda millonaria y que, eso sí, con buenos resultados debe ser más atractivo para los inversores. Después de la exitosa campaña de abonados y el despertar de la sociedad murciana con el club más antiguo de la Región, solo faltaba que la pelota entrase, y eso ocurrió este domingo en Almería, en un partido que no pasará a la historia, pero que puede suponer un punto de inflexión para el Murcia.

El choque arrancó de la peor manera posible para los murcianos. Tras dos minutos de dominio infructuoso de los granas, llegó el primer desliz defensivo del Real Murcia por la banda izquierda. Javi Moreno se fue de Forniés con facilidad y llegó a la línea de fondo para centrar al área donde Toril, con el consentimiento de los centrales granas, remató a placer. El equipo grana pagó la falta de intensidad y eso le castigó.

El Murcia estaba espeso, con un fútbol demasiado horizontal, sin veneno. Toril volvió a rematar desviado pero al menos mostraba olfato goleador. Hasta que llegó el primer ataque grana con un centro de Forniés que Dani Aquino remató con contundencia. Y tres minutos tarde Aquino se aprovechó de la ingenuidad de Urri para robarle el balón y, tras acomodarse el esférico, fusilar la portería del Almería B. El gol del delantero murciano, el quinto, servía para despertar a un Real Murcia que parecía no tener urgencias.

Después del empate el Murcia volvió a tener otra gran ocasión con otro disparo de Aquino que se estrelló en el larguero y que acabó con gol anulado a Chumbi, que había aprovechado el rechace para marcar en una posición dudosa. Pero de ahí al descanso apenas pasó nada.

Dosis de carácter

En la segunda mitad el Murcia salió más vivo, con un Forniés más participativo y volcado al ataque. Josema, desaparecido en la primera parte, tuvo una buena oportunidad a centro de Jesús Alfaro. El equipo grana imprimió más carácter a su fútbol y comenzó a asediar la meta de Batalla. Además, el filial rojiblanco no se acercaba ni de lejos a Mackay.

Hasta que apareció Josema, que va creciendo a pasos agigantados. Un centro milimétrico fue rematado con contundencia por Aquino, que puso el 1-2 en el marcador. Y a pesar del miedo a perder de los granas y de las dos grandes ocasiones que generó el Almería B, el Murcia sentenció el choque en otra buena jugada de Josema, que no fue tan clave como Aquino, pero se echó el equipo a la espalda. Es lo que deberían hacer siempre otros jugadores más expertos y con más galones.