Fútbol | Segunda B

Curto eleva el amor propio del Murcia

Víctor Curto celebra el tanto de la victoria./ALFONSO DURÁN / AGM
Víctor Curto celebra el tanto de la victoria. / ALFONSO DURÁN / AGM

El tarraconense vuelve a marcar, tras once meses en el dique seco, y saca del apuro al equipo grana, que se estrena en la Nueva Condomina esta temporada

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Es paradójico, pero el Real Murcia, que mereció ganar al Villanovense y al Recreativo en sus dos anteriores partidos en casa y que se tuvo que conformar con un empate en ambos duelos, tumbó ayer al Ibiza, sobre la campana y con una jugada afortunada que hizo caer los tres puntos de su lado. Un resultado injusto para el equipo balear, que peleó para sacar algo positivo de Murcia, pero que hizo justicia con el Real Murcia, que llevaba menos puntos en su casillero de los que merecía en este arranque liguero.

1 Real Murcia

Ian Mackay, José Ruiz, Hugo Álvarez, Charlie Dean, Forniés, Sergi Maestre, Álex Corredera (Armando, min. 76), Héber Pena (Josema, min. 68), Jesús Alfaro, Dani Aquino y manel Martínez (Víctor Curto, min. 78).

0 Ibiza

Álex Sánchez, Fran Grima, Candelas, Gonzalo, Núñez, Villar, Fobi (Serra, min. 54), Chavero, Ángel Rodado, Cirio (Herrera, min. 24) y Riverola (Marco Borriello, min. 66).

Goles:
1-0, min. 88, Víctor Curto, de penalti.
Árbitro:
García Aceña (Comité valenciano). Acompañado de Ballester Vidal y Navarro Navarro. Mostró tarjetas amarillas a José Ruiz, Jesús Alfaro, Grima, Candelas Núñez y Herrera.
Incidencias:
Partido disputado en la Nueva Condomina, cesped en buen estado, a pesar de mostrar algunas calvas. Temperatura superior a treinta grados. Víctor Gálvez, tras semanas de ausencia, volvió a representar al equipo grana. Amadeo Salvo, expresidente del Valencia, representó al Ibiza.
El público:
8.761 espectadores. Muchos de ellos, sobre todo en el fondo norte y en la tribuna preferente, ocuparon la parte superior de la grada para evitar la exposición al sol.
El detalle
El Murcia suma cinco jornadas sin perder en la Liga (dos victorias y tres empates), una marca que no alcanzaba desde la campaña 2010-11, también en Segunda B y con Iñaki Alonso en el banquillo.

Cuando todo hacía indicar que el Murcia iba a cosechar su cuarto empate consecutivo y que se iba a quedar atascado en la zona media-baja de la tabla, una jugada afortunada de Aquino, que acabó con una mano dudosa de un defensor ibicenco y un penalti a favor, rompió la mala racha y dio oxígeno al proyecto que lidera Herrero, que pese a la necesidad de puntuar no ha cambiado de estilo. Esquivando la tentación de variar de idea futbolística porque las cosas no salían, Herrero fue fiel a su libreta y ha obtenido su premio: una racha de nueve puntos de quince que dejan al Murcia cerca de los puntos de cabeza tras cinco jornadas de la Liga sin perder.

La segunda victoria grana de la temporada es un balón de oxígeno para un equipo que acaba de arrancar y que parte con toda la presión posible, con el objetivo de acabar primero e intentar el ascenso a Segunda desde la primera plaza. De hecho, el propio Víctor Gálvez arengó a la plantilla el pasado jueves, en el entrenamiento a puerta cerrada de la Nueva Condomina, donde aseveró a la plantilla, con un tono poco amigable, que ante el Ibiza había que ganar sí o sí, y que el cómo quedaba en un segundo plano. También era una final para el oriolano, que no está en el momento de popularidad más alto desde que llegó al trono del club grana.

El partido, que mereció decantar de su lado el Murcia en la primera parte, tuvo el mejor colofón posible con el gol de penalti de Víctor Curto, que a sus 36 años ha superado una lesión grave de rodilla que hubiera tumbado a la mayoría de sus colegas de profesión y que ha obligado al delantero a estar 11 meses entre el gimnasio y el campo de entrenamiento, con sesiones de trabajo en soledad y con la duda permanente de si podría volver a jugar al fútbol algún día. Por eso, cuando anotó el gol de la victoria, el tarraconense protagonizó la imagen del partido, abrazándose a Paco Martínez, médico grana, y al resto de los recuperadores que han hecho posible que Curto vuelva a levantar a la grada de la Nueva Condomina, que ayer volvió a demostrar que adora a su delantero centro favorito y que lo ha convertido en su ídolo, un futbolista que desde el primer minuto ha entendido qué es el Real Murcia, su exigencia y el objetivo por el que siempre debe luchar.

La primera parte del partido ante el Ibiza no se desarrolló como al Real Murcia le hubiera gustado. El equipo grana salió como siempre, con Sergi Maestre y Corredera en la medular, a tener el balón y a buscar espacios en la defensa rival. El Ibiza, que salió valiente desde el inicio, se fue encerrando atrás con el paso de los minutos con las embestidas granas. Incluso, decidió no presionar demasiado a un Murcia que disfrutó de ocasiones por parte de Alfaro, Aquino y Corredera.

Una película ya conocida

El partido se parecía a los anteriores, pero el equipo de Herrero necesitaba más para marcar el primer gol. Su juego se fue convirtiendo en previsible y para colmo, el Ibiza comenzó a parar el partido con diferentes tretas. Pese a la resistencia del rival, a los 19 minutos Manel disfrutó de la ocasión más clara de la primera parte con un disparo a bocajarro que se estrelló en el cuerpo de Álex Sánchez. Hasta Héber, que no define casi nunca, llegaba con peligro una y otra vez.

El Real Murcia fue perdiendo la fe con el paso de los minutos y cayendo poco a poco en la telaraña tejida en defensa por el Ibiza, que demostró por qué solo había recibido dos goles en cuatro partidos. Además, el calor comenzó a pasar factura a los dos equipos, que dejaban para la segunda parte la resolución de una contienda que enfrentaba a dos equipos con urgencias.

La segunda parte arrancó con una falta ejecutada por Aquino que acabó en las manos de Álex Sánchez. Un minuto más tarde el Murcia disfrutó de una segunda ocasión, más clara que la anterior, gracias a un disparo cruzado de Corredera que se fue cerca del palo. Pero a partir de ahí y, a pesar de que el Murcia siguió llegando a la portería rival con asiduidad, el equipo bajó sus prestaciones. No era el equipo incisivo y con profundidad de la primera parte y de los partidos anteriores. Excepto la de Corredera, el equipo grana no disfrutó de grandes ocasiones y Herrero dio entrada a Curto, buscando revolucionar el encuentro. Méndez no quiso ser menos y dio entrada a Borriello, que con solo su historial ya infundía respeto a Hugo Álvarez y Charlie Dean, que tenían perfectamente controlado a Rodado.

Pero el choque había caído en una fase anodina en la que el calor fue un lastre para ambos equipos, que poco a poco comenzaban a hacerse a la idea de que quizás el empate no era un resultado tan malo. El duelo se calentó en el tramo final con una agresión de Herrera a José Ruiz que el colegiado saldó solo con una amarilla. El público se calentó y dio el último empujón a su equipo, al que solo podía reprochar la falta de acierto de cara a gol. Hasta que a dos minutos del final y, cuando todo parecía decidido, un disparo de Aquino rebotó en la mano de Gonzalo y en un penalti que transformó Víctor Curto, con tranquilidad y engañando al portero.

El Ibiza pegó el último coletazo con una ocasión de Herrera que hizo enmudecer a una grada que ayer volvió a demostrar que está decidida a ayudar a un equipo que ha recibido un empujón de autoestima.

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