Fútbol | Segunda B

El Murcia sigue a la deriva

Los jugadores del Real Murcia se lamentan en el campo./LOF
Los jugadores del Real Murcia se lamentan en el campo. / LOF

Con Motos en el banquillo, el equipo grana se dejó zarandear por un Talavera que se aprovechó de la falta de orgullo de un conjunto sin alma

José Otón
JOSÉ OTÓN

Ni con Manolo Herrero ni con Javi Motos el Murcia ha sido capaz de resucitar, de mostrar algo de lo que dejó entrever en los primeros meses de la competición, cuando apuntaba a equipo que podía aspirar a mirar a Segunda. Y no es solo porque se fueran Dani Aquino, Corredera, Héber Pena o Alfaro en el pasado mercado invernal. Indudablemente hay algo más que un problema deportivo, quizás más relacionado con la psicología de grupo y con la falta de liderazgo en un grupo de futbolistas sin alma, que no transmiten nada. Ni siquiera frustración. Por eso parece que el Murcia de ahora necesita más un 'coach' o un motivador que un entrenador.

1 Talavera

Gianni, Melchor, Madrigal, San José, Nandi, Iker Rodellar, Alberto Oca (Sedeño, min. 52), Víctor Andrés, Laerte, Abel Molinero (David Dorado, min. 91) y Cristian Fernández (Reguera, min. 78).

0 Real Murcia

Ian Mackay, José Ruiz, Hugo Álvarez, Charlie Dean, Nahuel, Sergi Maestre, Juanma Bravo (Víctor Curto, min. 66), Miguel Díaz (Chumbi, min.59) , Josema, Manel Martínez y Silvente (Jeisson, min. 45).

Goles:
1-0, min. 40, Cristian Fernández.
Árbitro:
Carnalerro Calvo (Comité Madrileño). Tarjeta amarilla a Víctor Andrés, Nandi, San José y Sergio Maestre.
Incidencias:
Municipal El Prado, 2.000 espectadores. El presidente José María Almela fue el representante grana en el estadio manchego.

El Murcia de este domingo volvió a ser un equipo alicaído, sin espíritu, que apenas emitió señales de vida y que no mostró interés por ganar un partido que debía ser un punto de inflexión en una campaña que va de mal en peor. En Talavera no creó ni una ocasión de gol clara y evidenció que está desconectado de la Liga cuando faltan las diez últimas jornadas. Suficientes para complicarse la vida. Un Murcia que fue diseñado en verano para aspirar al ascenso a Segunda y, de seguir así, acabará peleando por evitar el descenso a Tercera. El Murcia fue en El Prado un equipo bloqueado, ansioso, capaz solo de emitir señales de desconfianza y que debe cambiar para no meterse en problemas, justo cuando la competición se acerca a su final.

Ahora la directiva grana tendrá que pensar cuál es el plan, qué movimientos hace para despertar a un grupo de jugadores que no pueden bajar los brazos portando una camiseta como la del Real Murcia, que no se puede permitir el lujo de acumular ocho jornadas consecutivas sin ganar. Con Herrero ya finiquitado y sin Pedro Cordero en los despachos para tomar decisiones, el equipo grana necesita medidas urgentes para poner fin a un calvario que no llega a su final.

En la primera parte el Murcia fue de más a menos. Saltó al terreno de juego motivado, pero se fue desinflando con el paso de los minutos. Quiso tener la pelota, intentó dominar el partido e imponer su estilo de juego, pero no pudo. No tuvo la fuerza necesaria y dejó que el Talavera, que iba escalando puestos en la clasificación en las últimas semanas, tomara el mando. El primer susto lo dio San José con un disparo con la izquierda. A balón parado, sobre todo con saques de esquina, el equipo toledano encerraba más al Murcia. Hasta que en un contragolpe iniciado por el exgrana Abel Molinero fue Oca el que puso el esférico el centro del área grana. Maestre, intentando despejar, remató a su propia puerta e hizo intervenir a Mackay de forma magistral, que sacó una mano de oro.

El Murcia no se mostraba como un equipo necesitado y a cinco minutos del descanso el Talavera ya no perdonó. El 1-0 llegó tras una jugada personal de Cristian Fernández, que contó con la colaboración de José Ruiz. El defensa grana fue reculando y dejando metros para que avanzara el centrocampista manchego, que batió al portero con un disparo seco a la base del palo derecho de su portería. Como en otros partidos, el Murcia pagaba su frialdad y falta de intensidad en el juego, y su rival, sin apenas hacer méritos, se ponía por delante en el marcador. Como siempre.

Javi Motos quiso reactivar a su equipo sentando a Silvente, que estrenaba titularidad, en el descanso y dando entrada a Jeisson. Pero lejos de mejorar, el Murcia regaló otra gran ocasión a su rival en un remate de Rodellar que Mackay atrapó en la línea. El joven técnico grana cambió de sistema y dio entrada a Chumbi para que jugara arriba junto a Manel, con dos delanteros, pero el Murcia no mejoró tampoco así. Una jugada de Josema, que no encontró apoyo en sus compañeros y que se sacó un disparo mordido desde fuera del área, fue el bagaje ofensivo grana en los primeros minutos del segundo acto. El partido pintaba mal, con los últimos en los que el Murcia no consiguió ganar.

El choque era cómodo para el Talavera, que demostró tener las ideas mucho más claras que su rival. Además, Motos demostró su grado de desesperación metiendo en el terreno de juego a Curto, que junto a Manel y Chumbi formaron una línea de ataque a la que no le llegaban balones, demostrando que el problema del Murcia era otro, no la falta de un '9'. Ni siquiera en el último empujón grana el equipo de Motos fue capaz de generar ocasiones de gol. Un agujero que Herrero no pudo solucionar y que Javi Motos, si sigue siendo el entrenador del Murcia, tendrá que solventar para frenar la caída libre de un conjunto que no mejora en nada respecto a las últimas semanas.

Resquebrajado en defensa, sin capacidad para generar situaciones de ataque, lo peor es que fue inferior a un Talavera de mitad de tabla, aunque todavía puede respirar aliviado viendo que los equipos de abajo no ganan y que al menos sigue alejado en nueve puntos del infierno.