Fútbol | Real Murcia

Un 'equipo milagro', como tantos otros

Los jugadores del UCAM vitorean a Salmerón tras el ascenso de 2015. /Efe / Marcial Guillén
Los jugadores del UCAM vitorean a Salmerón tras el ascenso de 2015. / Efe / Marcial Guillén

El Murcia buscará el 'playoff' con un presupuesto bajo, como hicieron, por ejemplo, el UCAM y La Hoya. Con los mismos 700.000 euros que tiene Algar para armar la plantilla, Reverte subió a los universitarios y con casi la mitad los lorquinos rozaron el salto

José Otón
JOSÉ OTÓN

El dinero no lo es todo en el fútbol. Evidentemente, ayuda a construir mejores equipos, pero la Segunda B está llena de ejemplos de plantillas que con presupuestos de poco alardes, menores que los de sus rivales, lograron llegar más alto y firmaron temporadas exitosas que perviven en la mente de sus aficionados después de los años. El Real Murcia, que este verano ya no será uno de los equipos más derrochadores de la Segunda B, tiene varios espejos en los que mirarse a la hora de levantar los cimientos de un proyecto que sea austero, pero parta con la misma exigencia que los años anteriores. Y algunos son cercanos.

Julio Algar tendrá 700.000 euros para construir el nuevo Murcia, una cantidad similar a la del UCAM cuando ascendió a Segunda en el verano de 2016. La entidad universitaria llegó a la segunda ronda del 'playoff' de ascenso un año antes, en la campaña 2014-15, con un presupuesto para jugadores cercano a los 600.000 euros y con Eloy Jiménez en el banquillo. Un año más tarde abrió ligeramente la billetera y, con Salmerón como jefe de operaciones sobre el césped, logró el ascenso tras eliminar al Real Madrid Castilla en la eliminatoria de campeones de grupo. Y lo hizo sin grandes estrellas, con jugadores como Checa y Fran Pérez como futbolistas más destacados y con sueldos que no superaban los 4.000 euros brutos al mes.

La Hoya Lorca de Campos no logró el ascenso en la campaña 2013-14, pero se quedó cerca. Era un recién ascendido a Segunda B y un equipo modesto con todas las palabras. Entre el director deportivo Manolo Molina y el propio Campos diseñaron un conjunto que además de liderar durante muchas jornadas la tabla en el grupo IV brilló a gran nivel en lo futbolístico. Entre premios por puntos no gastó más de 450.000 euros al final de campaña en salarios en una plantilla que mezcló futbolistas que llegaron desde Tercera y otros de superior categoría que estaban en horas bajas.

Consiguió el ascenso a Segunda en la campaña 2015-16 con futbolistas de perfil medio de Segunda B y 700.000€ de presupuesto UCAM CF

Ejemplo de mesura económica y de reciclaje de jugadores. Se quedó a un solo paso de Segunda con un presupuesto de 400.000€ La Hoya

Pasó gran parte de la campaña entre los seis primeros en la 2016-17. Las lesiones fueron su enemigo. Dispuso de 450.000€ de presupuesto Jumilla

San Fernando, Marbella y Villanovense también brillaron sin tirar la casa por la ventana

Como Alberto Cifuentes, que llegó al Artés Carrasco tras salir del Murcia por la puerta de atrás. A la espera de alguna oferta, firmó por el conjunto lorquino a cambio de unos 1.500 euros de sueldo, el más alto de todo el plantel. No mucho más que otros futbolistas que, después de esta gran campaña, llegaron al fútbol profesional. Otros destacados fueron Alfredo Ortuño, que, tras malas experiencias en las canteras del Getafe y el Levante iba camino de dejarse el fútbol con 23 años. También Morillas, que pasó después por varios equipos de Segunda y fue el titular izquierdo de aquel La Hoya; igual que Manolín y Josán, que actualmente militan en el Elche. Entre todos fueron partícipes de aquel 'equipo milagro' que llamó la atención de toda España y que cayó en la segunda ronda del 'playoff' de ascenso a Segunda frente al Hospitalet. Un equipo en el que algunos de sus integrantes trabajaban por las tardes para ganar un sueldo con el que llegar a final de mes.

Perona, ideólogo del Jumilla

En la Región hay incluso casos recientes de equipos que no llegaron a jugar el 'playoff', pero que estuvieron muy cerca. Como el Jumilla de Pichi Lucas en la campaña 2016-17. Con Jorge Perona haciendo la doble función de director deportivo y jugador, el cuadro vinícola se pasó gran parte de la temporada entre los seis primeros. El valenciano tiró de experiencia en la categoría y de la amistad que le unía a muchos futbolistas para convencerlos de que ficharan por el Jumilla, que años atrás había sufrido graves problemas económicos. Perona contó con un presupuesto para jugadores de 400.000 euros, que llegó a casi 450.000 por las primas por puntos obtenidos. Los futbolistas sub-23 rondaban los 800 euros y el resto de la plantilla, los 1.800 euros mensules, una cantidad que llegó hasta los 2.000 «en solo dos o tres casos». Lástima que en el tramo final de la Liga, cuando meterse entre los cuatro primeros estaba al alcance de la mano, Titi sufriera una lesión de ligamento cruzado y el propio Perona, que ejecutaba todas las jugadas a balón parado, se rompiera el talón de Aquiles. Desde entonces, el Jumilla de Pichi Lucas no volvió a ganar y puso fin al sueño de un conjunto en el que había mucho ADN murciano.

Y hay más casos, como los de la Ponferradina y el San Fernando de este año, o los del Majadahonda y el Marbella del pasado ejercicio. Incluso el del Villanovense de Sanlúcar. Todos hacen soñar al nuevo Murcia con estar arriba si tirar de chequera.

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