Evitar el suspense, la misión de Algar

Aficionados granas sufren en el partido clave de junio de 2013, que permitió al Murcia seguir en Segunda División. / fran manzanera / agm
Aficionados granas sufren en el partido clave de junio de 2013, que permitió al Murcia seguir en Segunda División. / fran manzanera / agm

El Murcia, a cinco jornadas del final de la Liga, necesita al menos 5 puntos para no sufrir más

José Otón
JOSÉ OTÓN

El Real Murcia de Julio Algar se ha metido en un lío. Tan es así que, si pierde el próximo sábado en Jumilla y el Villanovense, el Recreativo de Granada o el Sanluqueño, entre otros, ganan sus respectivos encuentros, los granas podrían rozar la zona de descenso justo al final de una temporada que ha ido de mal en peor. No hace falta que ganen todos para complicarle la vida al equipo de Algar, ya que la parte baja de la tabla se ha comprimido en las últimas semanas por la desidia de equipos como el propio Murcia y el Jumilla, que se han encontrado con un escenario diferente al que soñaban. Parece que no se han dado cuenta aún del peligro que corren.

El club ha vivido finales de Liga inolvidables en su historia reciente: del milagro de Crispi a la tarde gris de Montilivi, que aún perdura en la memoria murcianista

En los últimos 25 años de vida del equipo grana, el Murcia ha pasado por situaciones similares a la actual, en las que a falta de cinco jornadas para el final de la competición fue capaz de apretar los dientes y cumplir con objetivos que parecían inalcanzables, aunque también hay otras en las que se desmoronó y acabó descendiendo de categoría cuando solo semanas antes parecía estar más que salvado. Errores que se podían haber evitado y se pagaron caros por la falta de previsión.

Finales que no se olvidan

Mayo de 2000
El Murcia de Crispi pasó en las últimas cinco jornadas del quinto puesto al segundo. En la imagen, ante el Sabadell.
19 de junio de 2010
Pese a ganar cuatro de los últimos cinco duelos ligueros, el Murcia bajó a Segunda División B en Montilivi.
8 de junio de 2013
Tras ganar a Las Palmas por 1-0 el Murcia se quedó en Segunda gracias al descenso administrativo del Guadalajara.
Junio de 2014
Tras un gran esprint final el Murcia de Wellington Silva, Kike y Saúl, entre otros, acabó cuarto y jugó el 'playoff'.

Como ocurrió en la dramática campaña 1994-95, cuando el Murcia se fue por primera vez en su historia a la actual Tercera División. Fue un curso en el que pasaron por el banquillo grana Pepe Vidaña, Salvador Férez y Chato González. El Murcia se acabó despeñando cuando parecía salvado y dependía de sí mismo para seguir en Segunda B. Fue en los últimos coletazos de una temporada en la que llegó a ser dos veces cuarto y que se puede ser similar a la actual. Los empates finales lo condenaron al ostracismo. 0-0 ante el Benidorm y empate a uno ante el Figueres y el Nástic. Hasta que llegó la penúltima jornada y el Murcia venció por 2-0 en La Condomina al Terrasa. Tras este triunfo los granas se colocaron por encima del descenso, pero tras empatar en la última jornada contra el Gramanet acabó bajando a Tercera, junto al Girona, el Europa y el Premiá, en la que ha sido la peor campaña de su historia.

El entrenador debe mirar el final que brindó el equipo con Crispi, Onésimo y Velázquez

Un batacazo igual, salvando la diferencia de categoría, al que sufrió el Murcia en la campaña 2009-10, cuando descendió de Segunda a Segunda B. Una temporada en la que dirigieron al Murcia José Miguel Campos (10 partidos) y José González (32). Y eso que los granas ganaron cuatro de los últimos cinco encuentros ligueros y a la altura de la jornada 35 estaba fuera del descenso, por encima del Salamanca, Cádiz, Real Unión y Castellón. El empate de la última jornada en Montilivi, en una tarde lluviosa y trágica para el murcianismo, lo condenó al tercer escalón del fútbol español. Otro ejemplo de temporada que no debió complicarse, por el potencial del Murcia, y que acabó siendo una pesadilla.

El milagro de Crispi

El Murcia de Algar debe afrontar las últimas cinco jornadas de Liga como si fueran finales. Aunque tiene 41 puntos y con cuatro o cinco más podría estar, aparentemente, salvado, necesita ganar dos partidos y llegar a los 47 [según los cálculos de los últimos años] lo antes posible para evitar problemas. Además de finales desgraciados, el Murcia también tiene en su largo historial finales de campaña que han servido para que sus aficionados terminaran el curso con buen sabor. Como por ejemplo la campaña 1999-00, en la que el equipo dirigido por Crispi hizo un esprint final que le llevó de estar fuera de los cuatro primeros a colocarse segundo tras la última jornada. El equipo grana, tras vencer en la jornada 33 al Cartagonova por 1-0, ocupaba la quinta posición del grupo III, a cinco jornadas para el final de la liga regular. Firmó 13 puntos de 15 posibles y acabó la Liga solo tres puntos por detrás del Gandía, que acabó líder. En la posterior liguilla de ascenso los granas vencieron en un épico partido final en Los Cármenes de Granada y volvió a la Segunda División gracias a un gol histórico de Aguilar.

El club grana se fue a Tercera en 1995 después de parecer salvado en la penúltima jornada

Aunque no fue un ascenso, la permanencia en Segunda del Real Murcia en la temporada 2012-13 también fue celebrada por la afición grana por todo lo alto. Tras 24 jornadas dirigido por Gustavo Siviero, el banquillo grana lo ocupó Onésimo, que guió al equipo grana en las últimas 18. El Murcia estuvo coqueteando toda la temporada con el descenso y acabó la temporada cuarto por la cola, tras vencer por un agónico 1-0 a Las Palmas en la última jornada. Aunque descendían a Segunda B los últimos cuatro, el descenso administrativo del Guadalajara hizo que el Murcia se salvara en los despachos, en una temporada cargada de indisciplinas e incidentes, pero que acabó con final feliz.

La última alegría

En la campaña 2013-14 llegó el último acercamiento del Real Murcia a Primera. Fue meses después de la salvación con Onésimo. Fue un año que los aficionados granas aún no han olvidado. Con una plantilla ajustada a un presupuesto austero, y gracias al ingenio del Chuti Molina, entonces director deportivo, el Murcia reunió un grupo de jugadores implicados que fueron de menos a más y que acabaron la liga regular pasando por encima de todos sus rivales.

Además de Molina y jugadores como Kike García, el gran artífice del milagro fue Julio Velázquez, que imprimió su carácter a un grupo de futbolistas que solo quedaron clasificados por detrás del Eibar, Deportivo de La Coruña y Barcelona B, y que sacaron un billete en clase preferente para el 'playoff'. En los últimos cinco partidos ligueros el Murcia aceleró, ganó tres y empató uno, y llegó a la fase de ascenso enrachado, aunque cayó en semifinales ante ante el Córdoba.

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