Experto en sortear momentos difíciles

Pedro Cordero, nuevo director deportivo del Real Murcia. / lv
Pedro Cordero, nuevo director deportivo del Real Murcia. / lv

El director deportivo grana devolvió a Primera al Córdoba 42 años después y rescató al Tenerife de su última gran crisis

A. GÓMEZ MURCIA

Pedro Cordero vivió ayer su primera jornada como director deportivo del Real Murcia. Se personó en los campos que tiene la Universidad de Murcia en Espinardo, lugar en el que el equipo entrenó. A la sesión de trabajo también acudió el presidente José María Almela. Ambos departieron y analizaron la situación del conjunto murciano. Cordero tuvo su primera toma de contacto con la plantilla y el cuerpo técnico. Según comentó después de la sesión de entrenamiento dispuesta por el entrenador Manolo Herrero el portero Ian Mackay, el nuevo director deportivo «nos ha dicho las cosas claras».

El vicepresidente Gabriel Sánchez comentó del cartagenero que «era la mejor opción» y destacó que su elección fue «una decisión colegiada entre los integrantes del Consejo de Administración del club y los de la Parmu». Lo cierto es que Pedro Cordero es el que atesora una mayor experiencia de entre los candidatos que fueron tanteados para ser director deportivo murcianista.

El exjugador del Murcia, tras colgar las botas en 2002 jugando para el Cartagena, inició su carrera en los despachos teniendo en el CD Torrevieja su primer destino. Con el conjunto de la Vega Baja alicantina armó un buen grupo en 2006, que le permitió disputar la fase de ascenso a Segunda B. El Torrevieja de Cordero superó al Utebo en primera instancia, pero cedió en la eliminatoria definitiva ante el Fuerteventura.

Era analista del Granada cuando el club andaluz ascendió a Primera en 2011. Confeccionó una plantilla de bajo coste en el Tenerife que rozó el ascenso a Segunda. Ideó el último equipo del Córdoba que subió a Primera, con jugadores baratos y de calidad

Sin embargo, la siguiente experiencia de Cordero como secretario técnico sí fue en la categoría de bronce. Tomó los mandos del Águilas. Pero su primer gran reto le llegó en el verano de 2011, cuando se fijó en él el Tenerife, recién descendido a Segunda B después de haber encadenado 24 temporadas militando en las dos primeras divisiones del fútbol español. Al igual que en el Real Murcia de la actualidad, aquel Tenerife tenía graves problemas económicos, derivados del descenso que había sufrido el equipo isleño. Esto obligó a que Cordero tuviera que planificar una plantilla que peleara por el ascenso, ciñéndose a una economía de guerra que no agrandara la sangría económica de los tinerfeños.

Como sucede con el Murcia, las estancias del Tenerife en Segunda B se han caracterizado por la necesidad imperiosa de ascender. Cordero armó un buen equipo y demostró tener cintura para lidiar con los problemas económicos, al tiempo que armó un grupo que dio buen resultado. De la mano del director deportivo pimentonero llegaron al Tenerife Cristóbal Juncal y Marcos Rodríguez, desde el Lugo; Ferrán Tacón, del Leganés; Víctor Bravo, del Melilla, o los delanteros Kiko Ratón, del Girona, y Jorge Perona, del Real Oviedo. Todos ellos disputaron más de 30 partidos en la isla y llegaron sin que el equipo blanquiazul tuviera que abonar ningún traspaso. En el caso del murciano Perona, vivió su mejor año goleador con Cordero, tras anotar 16 tantos. Este Tenerife acabó segundo con 64 puntos, como el Lugo, que acabó ascendiendo, y muy lejos del Castilla, que acabó líder con 78 puntos y terminó en Segunda.

El equipo de Cordero disputó las eliminatorias de ascenso y llegó hasta la última ronda. Superó al Badalona y al Linense, pero sucumbió ante la Ponferradina. La plantilla que diseñó el cartagenero volvió a enganchar al público tinerfeño. En el Heliodoro Rodríguez López, feudo del Tenerife, se llegaron a registrar entradas de casi 20.000 espectadores ese año.

Aunque Pedro Cordero era analista del Granada cuando los nazaríes logran el ascenso a Primera en 2011, el salto a la máxima categoría que lleva su sello es el que logró el Córdoba en 2014 y que puso fin a una espera de 42 años. Cordero fue el director deportivo que diseñó la plantilla del ascenso, con apuestas por jugadores buenos y baratos, como Luso, del Gerona, o Ulises Dávila, del Sabadell.

Además, con Cordero en la secretaría técnica del Córdoba, llegó al equipo blanquiverde el delantero rumano Florin Andone cuya venta al Deportivo es la más alta de la historia de los cordobeses. El conjunto coruñés abonó 4 millones y otros 1,3 cuando fue traspasado al Brighton inglés, su actual club.