Gálvez se mete en un callejón sin salida

Víctor Gálvez y su hijo, junto al jefe de seguridad del Real Murcia, el pasado 9 de septiembre. / VICENTE VICÉNS / AGM
Víctor Gálvez y su hijo, junto al jefe de seguridad del Real Murcia, el pasado 9 de septiembre. / VICENTE VICÉNS / AGM

El traspaso de acciones del Real Murcia firmado entre Raúl Moro y el oriolano no tiene validez

ALBERTO GÓMEZ MURCIA

Víctor Gálvez está viviendo sus horas más bajas al frente del Real Murcia. El actual presidente grana no ha cumplido sus obligaciones de pago y su figura ha perdido muchos enteros entre los jugadores, los técnicos y los empleados de un club en el que se recela de cada palabra y anuncio que realiza el empresario de Orihuela. Con la connivencia de exconsejeros de la entidad grana, como fueron Miguel Martínez y Deseado Flores, Gálvez entró en el Consejo de Administración murcianista en abril. Apenas seis meses después la situación es insostenible.

Hace una semana que expiró el plazo recogido en la escritura para lograr la autorización del CSD

A las facturas impagadas y la mala gestión económica de Gálvez y su equipo, al oriolano se le ha unido otro problema, ya que el acuerdo que suscribió con Raúl Moro ha perdido toda validez legal. El motivo de esta situación obedece a que ha expirado el plazo contemplado para que el Consejo Superior de Deportes (CSD) autorizara la inscripción a nombre de Gálvez del paquete accionarial del Real Murcia que tiene a su nombre Corporación Empresarial Augusta, mercantil de Moro.

Según anunció en un comunicado emitido el 20 de marzo, Gálvez Brothers, sociedad de la que el empresario oriolano es el dueño, solicitó autorización para adquirir el 84,20 por ciento del capital social del Real Murcia que tenía Moro. Con fecha del 4 de abril, Víctor Valentino Gálvez, actual vicepresidente y director general de la sociedad pimentonera, y el propio Moro firmaron una escritura de compraventa de acciones. Fruto de la operación, el extremeño recibió un pagaré por valor de 300.000 euros que fue expedido por la misma oficina del Banco Santander del municipio alicantino de Rojales que está recibiendo las aportaciones que se están realizando por la ampliación de capital que tiene activa el Real Murcia en la actualidad.

El presidente grana nunca ha logrado reconocimiento como máximo accionista del club

Condición suspensiva

La particularidad de la escritura suscrita entre Moro y Gálvez radica en que se introdujo una condición suspensiva en virtud de la cual, según recoge el cuarto punto del texto, si en un plazo de 180 días desde la firma, el CSD no autorizaba en favor del oriolano la inscripción de las acciones que el extremeño tenía del club grana, ello significaría «la ineficacia de la presente transmisión de acciones». Al escriturar el 4 de abril, el plazo previsto expiró el 4 de octubre, por lo que el acuerdo cerrado entre las partes lleva 8 días sin ningún marco legal al que ajustarse.

Al declararse ineficaz el documento firmado en abril, Gálvez tiene vía libre para pedir al extremeño una restitución económica

Conviene recordar que el Real Decreto que regula las sociedades anónimas deportivas, como es el Real Murcia, recoge en su articulado que para la adquisición de, a partir del 25 por ciento del capital de una entidad, se requerirá autorización del CSD, cuestión que Gálvez no ha podido cumplimentar. Es más, el máximo organismo del deporte español autorizó el 8 de agosto que las acciones del Murcia que estaban a nombre de Moro pasaran a registrarse a nombre de Mauricio García De la Vega después de que el TAS fallara a su favor en el litigio que mantuvo con el extremeño.

El hecho que demuestra que la operación de traspaso de acciones que pactaron los Gálvez con Moro nunca llegó a tener eficacia queda patente cuando el oriolano solo pudo participar en las juntas de accionistas del Murcia con un poder otorgado por Corporación Empresarial Augusta, empresa del extremeño que, según el Consejo Superior de Deportes y el TAS, debe realizar cuantos trámites sean necesarios para traspasar sus acciones del Murcia a nombre de De la Vega.

Es decir, Gálvez nunca ha tenido a su nombre ningún documento válido que le facultara como máximo accionista del Murcia porque ese cargo recaía en la figura de Moro y ahora los organismos competentes han dictaminado que recae en la persona de Mauricio García. Sin embargo, Gálvez nunca logró reconocimiento alguno como dueño del Murcia pese a sus intentos ante el CSD.

Al no poder el oriolano acreditar su autorización como máximo accionista del equipo grana, la escritura firmada en abril carece de eficacia en la actualidad. El escrito recoge que si Gálvez lo estima oportuno, puede exigir a Moro que le restituya los 300.000 euros que recibió a cambio de vender sus acciones del Murcia, más lo aportado por el oriolano para afrontar los gastos derivados del mantenimiento del club con un 20 por ciento de intereses.

En caso de que fuera cierto que Gálvez lleva aportados en el conjunto pimentonero 1,3 millones, como ha dicho recientemente el director deportivo y portavoz del Consejo de Administración del club, Toni Hernández, el oriolano podría pedir a Moro el cobro de más de 1,5 millones, contando intereses.

La masa social se mueve

Por otra parte, durante toda la semana se han producido varias reuniones entre empresarios, accionistas, peñistas, abonados y aficionados del Murcia para buscar soluciones a la delicada situación por la que atraviesa el club grana. La intención de estos encuentros es la de unir a todos los frentes del murcianismo para ayudar al equipo.

Los accionistas minoritarios han sido uno de los promotores de este movimiento, pero no son los únicos. En la actualidad se están perfilando las propuestas y debatiendo la forma legal adecuada a través de la que se podrían canalizar los pasos a dar para ayudar al equipo pimentonero. La semana que viene los integrantes de este movimiento confían en poder presentar a todos los murcianistas las líneas diseñadas y las actuaciones concretas que se van a llevar a cabo durante los próximos meses.

Herrero: «Queremos cobrar, cada día que pasa se complica todo más»
Manolo Herrero / Lv

El entrenador del Real Murcia, Manolo Herrero, elevó ayer el tono ante la falta de respuesta que Gálvez está dando a los problemas derivados por los impagos que sufren la plantilla y los empleados del club. El técnico andaluz se mostró tajante y afirmó que «lo único que queremos es cobrar. Sobre todo, los empleados porque vemos que en el día a día lo están pasando mal y eso no es agradable para nadie».

Los granas tienen el domingo un difícil partido en Marbella, pero en toda la semana no se ha hablado del encuentro. «Lo que estamos viviendo distrae a todo el mundo. Cada día que pasa la situación es más complicada». El preparador de Jaén también lamentó que «las instalaciones deben mejorar. Hay que hacer resiembra en el césped de cara al invierno».

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