Gálvez pacta su adiós con la Plataforma

Víctor Gálvez abandona el palco, el pasado 21 de octubre, tras ser increpado por la afición del Real Murcia. / Vicente Vicéns / AGM
Víctor Gálvez abandona el palco, el pasado 21 de octubre, tras ser increpado por la afición del Real Murcia. / Vicente Vicéns / AGM

El acuerdo se produjo ayer, tras tres horas de reunión en la mansión del oriolano en Campoamor, a la que acudieron Higinio Pérez y el notario Francisco Tornel. El cambio de gobierno tendrá lugar hoy, a las seis en el estadio, después de que los abogados redacten el compromiso

José Otón
JOSÉ OTÓN

murcia. Tras tres horas de reunión en la mansión de Víctor Gálvez en Campoamor, el empresario oriolano, actual presidente del Real Murcia, y los representantes de la Plataforma de Apoyo al club (PARM) llegaron a un principio de acuerdo: hoy, a las seis de la tarde, Gálvez y su Consejo al completo darán paso a un nuevo órgano de gobierno en el club que estará formado por integrantes de esta sociedad murcianista de reciente creación.

En dicho Consejo no estará en principio Enrique Roca, empresario alicantino que ha hecho de mediador entre ambas partes y que a última hora del sábado llamó a Higinio Pérez y a Francisco Tornel para llegar a un nuevo acuerdo. Roca, que conocía con anterioridad a Higinio Pérez, es abogado de carrera, se dedica a los negocios inmobiliarios y acudió el pasado sábado a la Nueva Condomina, donde tiene un palco.

La PARM ya tenía previsto su desembarco en el Real Murcia el pasado lunes 29 de octubre, tres días después de llegar a un primer acuerdo con Gálvez en una pizzería de cabo Roig, pero, tras presentarse en las oficinas del club grana, comprobó cómo el de Molins había decidido no acudir a la cita. Tras el nuevo acuerdo alcanzado ayer, que tendrán que redactar los abogados de ambas partes durante la mañana de hoy, está previsto el aterrizaje del nuevo Consejo a partir de las 18.00 horas, en la Nueva Condomina, un hecho que pondrá fin a siete meses de gobierno de Víctor Gálvez.

El empresario alicantino Enrique Roca ha sido vital en el acercamiento de las posturas, aunque, a priori, no estará en el Consejo

El empresario oriolano no ha podido aguantar más y ha decidido echarse a un lado y ceder la presidencia del Real Murcia. Gálvez, que el pasado 21 de octubre tuvo que abandonar el estadio grana por la presión de los aficionados, ni siquiera se presentó en la Nueva Condomina en el choque que su equipo disputó el sábado ante el Recreativo Granada, un partido tras el que la plantilla y empleados del conjunto grana decidieron denunciar de forma colectiva su situación en la sala de prensa del estadio al término del choque.

Los futbolistas granas no han cobrado ninguna mensualidad desde que arrancó la temporada, una situación que es aún peor en el caso de los empleados, que acumulan siete meses sin recibir ninguna de sus nóminas. El empresario oriolano prometió a sus futbolistas que les pagaría la primera nómina durante la jornada del sábado y además citó a todos sus empleados el sábado por la tarde en el estadio grana para pagarles una mensualidad de las siete que tienen pendientes por cobrar.

Pero Gálvez, una vez más, no cumplió y provocó que el Murcia volviera a ser otra vez la casa de los horrores, con los futbolistas y empleados protestando en bloque, sin entender la maniobra del oriolano, que además de no pagarles les ridiculizó. Además, los campos de entrenamiento presentan unas pésimas condiciones para la práctica del fútbol y necesitan una resiembra de urgencia en los próximos días.

Cabe recordar que Gálvez ha dirigido el Real Murcia desde el pasado mes de abril sin ser el propietario y a través de un poder concedido por Raúl Moro, que semanas antes había vendido el club a Mauricio García de la Vega, dueño legítimo según el TAS, el CSD y la Federación Española de Fútbol. En sus meses de gestión hay más sombras que luces. Consiguió alcanzar el número de 10.775 abonados en Segunda B, pero su mandato está cargado de falsedades y promesas que nunca llevó a cabo, además de aplicar gran dosis de oscurantismo a su gestión económica. Según el oriolano, las promesas de personas como Antonio Perea, que le aseguró que traería inversones al club grana, le han perjudicado a largo plazo.

La mejor salida

Gálvez decidió el sábado por la noche que quería dimitir. Un acto que, de hacerlo junto a su Consejo y sin tener previsto un recambio, podría crear una situación peligrosa para la entidad. O el relevo se produce a través de la cooptación (sustitución de un consejero por otro), o el cambio de gobierno podría provocar que el Real Murcia quede a la deriva, precisando la intervención judicial. Si finalmente llegara a este extremo, solo podría entrar un nuevo Consejo mediante la celebración de una Junta que podría tardar meses.

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