REAL MURCIA

Los González Barba y el Murcia, una historia de amor por la que no pasa el tiempo

Susana, Alberto y Mari Carmen González Barba, a las puertas de su empresa, el pasado miércoles. / Nacho García / AGM
Susana, Alberto y Mari Carmen González Barba, a las puertas de su empresa, el pasado miércoles. / Nacho García / AGM

Mari Carmen, Susana y Alberto ya tienen el Abono Fidelidad para diez años y mantienen el patrocinio al club con su empresa desde 1980

José Otón
JOSÉ OTÓN

Es difícil encontrar en la masa social del Real Murcia una familia que emane tanto murcianismo y que al mismo tiempo esté tan implicada con la entidad centenaria como los González Barba. Tres hermanos que no han dudado en mantener el vínculo comercial de su empresa con el Real Murcia, pese a los malos tiempos, y a la vez acudir a la llamada de la nueva directiva con el fin de implicarse de la mejor forma posible. Por eso Mari Carmen, Susana y Alberto no dudaron en apostar por el Abono Fidelidad, con el que pagan diez años por adelantado y demuestran que creen ciegamente en el futuro del equipo de sus amores, el que llevan en el corazón desde niños.

El verdadero culpable de que los tres hermanos suspiren por el Real Murcia es su padre, Antonio González Berenguer, un ejemplo para todos los murcianistas. «La afición nos viene de él. Se hizo del Murcia muy joven. Mi padre nació y vivía en Casillas. Hubo una riada grande en los años cuarenta y mandaron a todos los niños al colegio Andrés Baquero, al lado de La Condomina, y allí conoció lo que era el fútbol», asegura Mari Carmen. González Berenguer, fundador además de la firma Mahessa, era un aficionado ejemplar. «No se salía del campo hasta que no acababa el partido, y se molestaba con los que no venían nunca y luego se quejaban por el juego del equipo. Siempre les decía que si eran nuevos en esta plaza y les aconsejaba que se metieran a entrenador. Era un aficionado exigente, pero muy implicado. A esos que criticaban les decía que se fueran a su casa a aplaudir al Real Madrid y al Barcelona», recuerdan los tres hermanos.

Alberto comenzó a ir a La Condomina con su padre en el año 1976 y, junto a su hermana Mari Carmen, comenzó a ser abonado en la campaña 1977-78. Susana se hizo socia después. Su fidelidad es de récord, ya que Mari Carmen es la sexta mujer en la lista de abonadas más antiguas con el número 127. Alberto tiene el número 125 mientras que Susana, la hermana pequeña, tiene el carné 211. Todos ellos cuentan con el Abono Fidelidad, pagado por adelantado para los próximos diez años. «Hasta que me muera, ganaré en antigüedad a mis hermanas», bromea Alberto. El marido de Susana, José Miguel Soler, también es abonado fidelidad, mientras que Diego y Lola, hijos de Susana y Mari Carmen, son igualmente abonados.

Sus ganas de ayudar no se quedan ahí ya que la firma Mahessa, que fundó su padre y ellos gestionan en la actualidad, patrocina al Murcia desde 1980 y es el segundo patrocinador histórico de la institución centenaria, solo por detrás de ElPozo, propiedad de la familia Fuertes. «Mi padre vino del servicio militar y se abonó al Murcia en 1958. Era el abonado número 20 cuando falleció en agosto de 2014, justo antes del descenso del Murcia a Segunda B. No se enteró». Ha sido uno de los grandes aficionados de la historia de este club. «Siempre quiso ayudar al Real Murcia, lo ayudaba pero no quería protagonismo. Vio a su equipo hasta el final; no se conformó con seguir los partidos por la tele, quería ir al campo», recuerda Mari Carmen.

Viejos recuerdos

«Primero comenzó a ir Alberto con mi padre y yo, a veces, iba con mi madre a recogerlos a la puerta de La Condomina. Un día en el final de un partido entramos y coincidió con que el Real Murcia marcó un gol. Me quedé impresionada por la celebración y el ambiente del fútbol. Mi padre no tuvo más remedio que sacar nuestro carné, el mío y el de mi hermana. Entonces no era tan normal que las mujeres fueran al fútbol. A mi madre, sin embargo, no le gustaba el fútbol. Sufría cuando a un jugador le daban una patada, fuera del equipo que fuera», explica Mari Carmen.

Susana también guarda grandes recuerdos de su adolescencia teñidos de grana. «Mi primer viaje en avión fue a Mallorca, y lo hice para ver al Real Murcia en el Luis Sitjar de la isla. Fue a finales de los años 80. Cogimos un vuelo, comimos cerca del campo, vimos el partido y nos volvimos», asegura Susana. Después llegaron muchos más viajes a Tenerife, Bilbao, Barcelona, Madrid, La Coruña y un largo etcétera. «También hemos recorrido muchos campos de Segunda B y hasta Los Garres, en el año del descenso a Tercera». Mari Carmen tiene claro por qué el Real Murcia, con todo lo que ha pasado, sigue vivo: «Todos los hijos y los nietos de los aficionados de los años sesenta y setenta somos los que ahora estamos aquí. Vimos el ejemplo de nuestros padres. Es nuestro legado y el patrimonio del Real Murcia».

Los hermanos González Barba están orgullosos de haber comprado en bloque su Abono Fidelidad para 10 años. «Lo hemos hecho por ayudar al club. A nivel de empresa colaboramos con el anuncio, nunca hemos fallado. Los actuales directivos están afrontando las obligaciones con Hacienda y Seguridad Social y quieren salvar el club». Tienen claro quién es uno de los culpables de la actual situación: «Tebas. A los clubes históricos que iniciaron la Liga los tenían que haber ayudado cuando llegaron los millones de las televisiones. Solo se han beneficiado los que en esos momentos estaban en Primera y Segunda. Hay clubes nuevos que no tienen deuda, pero tampoco tienen historia».

Ilusión con el futuro

Los González Barba son optimistas con el futuro. «Hay que salir de Segunda B. Los acreedores van a facilitar acuerdos para reducir la deuda. Saben que es la forma de cobrar. Los empresarios valoran lo que está haciendo la actual directiva». También están de acuerdo con la nueva política deportiva. «Hay que apoyar a nuestra cantera. No podíamos seguir con los sueldos que estábamos pagando para luego no poder afrontarlos. Se suponía que se traían esos jugadores tan caros para poder ascender, pero se ha visto que el modelo no funciona», afirman los hermanos González Barba.

Alberto también confía en Adrián Hernández, el joven y desconocido técnico grana. «Lo hizo muy bien en el Churra y hay que darle una oportunidad. Ha subido un escalón y, al igual que el entrenador, el Murcia tiene que fichar a los mejores jugadores de Tercera División».

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