Una herencia envenenada para Almela

José María Almela, presidente, y Gabriel Torregrosa, vicepresidente, el día de su elección. / nacho garcía / agm
José María Almela, presidente, y Gabriel Torregrosa, vicepresidente, el día de su elección. / nacho garcía / agm

El presidente se ha encontrado un Murcia en la UVI y trabaja contra reloj para no encallar

José Otón
JOSÉ OTÓN

murcia. La nueva directiva del Real Murcia y los miembros de la Plataforma de Apoyo al club grana trabajan contra reloj para cuadrar los números de la entidad y para deshacer el desaguisado dejado por los Gálvez. Almela y sus colaboradores encontraron las arcas vacías y decenas de cuentas del ejercicio sin pagar. Los miembros de este colectivo especializados en derecho y economía trabajan en dos frentes: por un lado están últimando todos los requisitos de la ampliación de capital que les permitirán utilizar los 1,3 millones recaudados e inscribir como socios a los más de 20.000 nuevos accionistas, aunque a la vez están levantando todas las alfombras y preparando las cuentas de cara a la próxima Junta de Accionistas, que se celebrará a finales de enero.

Pese a los 800.000 euros recaudados con los abonos de esta campaña, la caja grana está vacía y las facturas sin pagar por los Gálvez se amontonan en la entidad centenaria

Lo que ya sabe la directiva de Almela es que los Gálvez diseñaron el pasado verano un presupuesto muy por encima de las posibilidades del club y que firmaron contratos con los futbolistas a los que iba a ser imposible hacer frente. Los anteriores gestores fijaron un presupuesto de 3 millones, uno de los más altos de toda la Segunda B, solo por detrás de la Cultural Leonesa (recién descendida y con indemnización de la Liga), a pesar de que los ingresos previstos no iban a superar los 1,7 millones (abonos y publicidad). Entre los gastos, además de cerca de 700.000 euros para empleados, viajes y otros importes, figuran los 2,3 millones que cuesta la actual plantilla, muy lejos de lo que se puede permitir un club que tiene 50 millones de deuda generada por antiguos gestores como la famila Samper y Raúl Moro y sus acólitos, además de Víctor Gálvez.

Algunas cifras

3M€
Es el presupuesto del Real Murcia de los Gálvez para la temporada 2018-19. Es dos veces mayor que los de otros equipos como el Cartagena y el UCAM que marchan mucho mejor.
2,3M€
Es el coste de la plantilla grana, la más cara del grupo IV y de las más costosas de Segunda B, con varios jugadores por encima de los 100.000 euros anuales, emolumentos más altos incluso que el salario mínimo de Segunda.
1,7M€
Son los ingresos previstos para este ejercicio, entre los que figuran los casi 800.000 euros de la campaña de abonos generados por los actuales 10.775 socios de la entidad grana, además de los de la publicidad del este curso.

Lo que más cuesta entender, en referencia a los anteriores directivos del club, es que asfixiaran con gastos desorbitados al Real Murcia de cara a este ejercicio cuando ya en el mes de junio de 2018 los Gálvez mostraron signos evidentes de debilidad económica. Como cuando pidieron 50.000 euros a las peñas para poder hacer frente a las denuncias de los jugadores o cuando se encomendaron a Francisco Tornel y sus 84.000 euros para pagar, el mismo 29 de junio y a dos horas de que se cerrara el plazo, las reclamaciones de Biel Ribas y Orfila, un día en el que, de no ser por el notario, el club grana hubiera descendido a Tercera División.

La nueva directiva ha estabilizado la entidad pagando las deudas más urgentes, incluidas cuatro nóminas a los empleados

Pero hubo más, como cuando después de asegurar a José Miguel Monje Carrillo, presidente de la Federación Murciana, que no habría problemas para desembolsar el aval de 200.000 euros para poder competir en Segunda B, incumplieron su palabra. Solo días antes de la fecha tope para presentar el aval aseguraron no poder hacer frente a dicha condición, siendo la propia Federación la que tuvo que anticipar el dinero en nombre del Murcia. A cambio, Monje Carrillo recibió cuatro pagarés de los Gálvez para hacer frente a esos 200.000 euros, pero estos no tenían fondos.

También llama la atención la ligereza empleada para firmar contratos con los nuevos futbolistas granas muy por encima del precio de mercado, y cargados encima de bonificaciones y primas por goles y partidos. Fue justo en un mes de agosto en el que los Gálvez hicieron renunciar al Murcia a un derecho de cobro del 15% de un futuro traspaso de Manu Trigueros a cambio de solo 150.000 euros destinados, según el empresario oriolano, a pagar 140.000 euros de demandas de antiguos empleados del club.

Las facturas pendientes de luz ascendían a 79.000 euros, 76.000 las del césped y 50.000 las de limpieza y seguridad

Debido a los 40 millones de la cláusula de rescisión del centrocampista del Villarreal y al interés pasado de equipos como el Atlético y el Barcelona, Víctor Gálvez renunció (en nombre del Murcia) al posible cobro de hasta 6 millones de euros a cambio solo de 150.000 y un raquítico 1,5% de un posible traspaso y solo si se produce esta temporada. Una operación altamente dañina para un club que sale muy perjudicado. Por eso ha solicitado una reunión a la entidad castellonense para dar marcha atrás a un acuerdo que los actuales dirigentes tienen pensado llevar, de no corregirse, a las instancias deportivas y judiciales.

La luz, el césped y la limpieza

Es curioso que, pese a los ingresos del verano, sobre todo los procedentes de la campaña de abonos, todas las facturas de los gastos corrientes estaban sin pagar. La deuda con Iberdrola era de 79.000 euros, auque la directiva de Almela evitó el corte de la luz de cara al choque frente al Cartagena pagando 30.000 euros. A Royal Verd, los cuidadores del césped, los Gálvez dejaron a deber 76.000 euros de los que la nueva directiva abonó 20.000 para que esta volviera a trabajar en la Nueva Condomina y Cobatillas. También quedaron más de 20.000 euros pendientes a la empresa de seguridad y los 28.000 a la empresa de limpieza, que no se ocupaba de las instalaciones granas desde junio.

Es el presupuesto del Real Murcia de los Gálvez para la temporada 2018-19. Es dos veces mayor que los de otros equipos como el Cartagena y el UCAM que marchan mucho mejor.

Es el coste de la plantilla grana, la más cara del grupo IV y de las más costosas de Segunda B, con varios jugadores por encima de los 100.000 euros anuales, emolumentos más altos incluso que el salario mínimo de Segunda.

Son los ingresos previstos para este ejercicio, entre los que figuran los casi 800.000 euros de la campaña de abonos generados por los actuales 10.775 socios de la entidad grana, además de los de la publicidad del este curso.

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