Historias entre la épica y el milagro

Campillo, Emery, Vicente Mir y Velázquez /LV
Campillo, Emery, Vicente Mir y Velázquez / LV

El Real Murcia se encuentra a 10 puntos del 'playoff' y a 17 del líder, pero aún se permite soñar

José Otón
JOSÉ OTÓN

Si el Real Murcia consigue terminar la Liga entre los cuatro primeros, habrá firmado una gesta que el murcianismo tardará mucho en olvidar. Tras la disputa de la jornada 24, el equipo grana nunca estuvo tan lejos del cuarto puesto y del liderato esta temporada. Transcurridas cinco jornadas de la segunda vuelta, el equipo de Herrero ha tocado fondo y ha perdido de vista al Cartagena, que le saca 17 puntos (el máximo fue de 16 en la jornada 15) y al UCAM, que está cuarto y le aventaja en otros 10, una distancia que parece insalvable cuando quedan 42 en juego.

Los equipos de Campillo, Velázquez y Vicente Mir, además del Lorca de Emery, pasaron de estar desahuciados a luchar por el ascenso cuando nadie contaba con ellos

Hasta ahí todo está muy negro para un Real Murcia que, no obstante, tiene prohibido tirar la toalla, a pesar de la salida de 8 jugadores en el pasado mercado invernal. El equipo grana, para motivarse, solo necesita tirar de hemeroteca y agarrarse a situaciones similares que vivieron otros conjuntos que consiguieron hacer realidad sueños que parecían imposibles. La afición grana, acostumbrada desde el año 2008 a los sinsabores, aún no ha perdido la esperanza y espera el último arreón de un equipo que, nombre a nombre, no es inferior a conjuntos como el Melilla, San Fernando y Recreativo, entre otros, pero que necesita un impulso para recuperar la autoestima y la confianza en sus posibilidades.

Espejos en los que podría mirarse el conjunto de Herrero

Escalada del Murcia de Campillo
en la campaña 1992-93. Del sexto puesto al liderato tras ganar seis partidos seguidos. Ascendió a Segunda.
La gesta del Lorca de Emery
en 2005 encumbró al técnico vasco. De estar a 11 puntos del 'playoff', al ascenso a Segunda.
El final de Liga de ensueño de Vicente Mir
tuvo lugar en la campaña 2016-17. De ser octavo a ser segundo después de 10 jornadas sin perder.
El Murcia de Velázquez
rozó el ascenso a Primera en 2014. Pasó del 15º puesto al 'playoff' tras lograr 10 victorias y 5 empates en 18 partidos.

Es lo que hizo el Real Murcia de Vicente Carlos Campillo en la campaña 1992-93. En aquel ejercicio, después del descenso administrativo de junio de 1992, el equipo grana cayó en el grupo III y, tras un buen inicio con Joaquín Peiró en el banquillo, se fue desmoronando poco a poco. En la jornada 21 llegó el santomerano Vicente Carlos Campillo, que fue enderezando el rumbo de la nave, acercándola a los puestos altos. Hasta que el Murcia, a partir de la jornada 31, pisó el acelerador definitivamente, ganando los últimos siete partidos de la Liga regular y los dos primeros de la liguilla de ascenso en un grupo donde estaban Getafe, Granada y Baracaldo, y en el que acabó imponiéndose y ascendiendo a Segunda. Pasó de quinto a líder en el último tramo de la competición, a pesar de que ese mismo año los problemas institucionales se fueron acumulando en otro de los periodos más críticos de la historia del club.

El Murcia, pese a todos los problemas sufridos, nunca estuvo tan lejos de la zona noble

Pero si hay un final de temporada que tienen especialmente guardado en la retina los aficionados granas es el de la campaña 2013-14, en la que Julio Velázquez, con un ejército de futbolistas poco reconocidos pero hambrientos y muy comprometidos, se quedó a las puertas de Primera División. El conjunto grana, aunque coqueteó con los primeros puestos al inicio de la Liga, pronto se vino abajo y se agarró a su auténtico objetivo: salvar la categoría sin los agobios finales de temporadas anteriores. Pero a partir de la jornada 24, tras recibir un 2-0 contra la Ponferradina, los granas reaccionaron y sacaron a relucir su gen competitivo. La plantilla diseñada por Chuti Molina, que se había liberado de las garras de Juan Antonio Samper, se encontraba a 4 puntos del sexto clasificado, aunque por medio tenía al Mallorca, Córdoba, Tenerife, Numancia, Ponferradina, Barcelona B y Sabadell. También estaba a 12 puntos de la cabeza de la tabla. Pero los granas, lejos de acobardarse y gracias a un un esprint final en el que sumaron 10 victorias y 5 empates en los últimos 18 partidos, acabaron la Liga como cuartos y con un billete para una promoción de ascenso de la que les apeó un Córdoba que tenía como jefe de su dirección deportiva a Pedro Cordero, ahora en el Murcia.

Situación del Murcia

17
puntos le separan del Cartagena, un líder que no muestra síntomas de flaqueza y que ganó en Murcia.
10
puntos mantiene el Murcia con el cuarto, un San Fernando al que el club grana visitará en diez días.
16
puntos había sido, hasta el domigo, la mayor distancia con el liderato.
6
puntos de 18 es la racha actual del conjunto que dirige Herrero.

Fue el penúltimo gran final de campaña grana hasta que llegó la del valenciano Vicente Mir, que asumió las riendas del equipo en el grupo IV de Segunda B en puesto de un Paco García que no terminaba de acercar al Murcia a los puestos altos. En aquella campaña 2016-17 y tras la jornada 28, el conjunto murciano se encontraba en la octava posición con 41 puntos, a 5 del 'playoff' y a 16 del liderato que ostentaba el Lorca. El Cartagena de Monteagudo, otro rival directo, se encontraba con 12 puntos por encima de su eterno rival. La temporada parecía perdida.

Pero los granas, después de perder 3-1 en San Fernando con Mir en la grada preparado para desembarcar en el banquillo del Murcia, firmaron un final de Liga casi impoluto en el que lograron 8 victorias y 2 empates que los situaron segundos, a seis puntos de un liderato que tuvieron en su mano. El Cartagena, por contra, se había derrumbado y pasó de tener 12 puntos de ventaja sobre los granas a contar con 2 de desventaja. El Real Murcia acabó segundo y, tras superar en la primera eliminatoria al Pontevedra, cayó en la segunda frente al Valencia Mestalla de Curro Torres en una eliminatoria en la que el Murcia demostró su podería desplazando 5.000 aficionados a la ciudad del Turia.

La racha de Carlos Orúe

Pero el Real Murcia no tiene que echar mano solo de su pasado, también puede mirar en otros clubes de la Región. Que se fije lo que hizo Unai Emery en el Lorca en la campaña 2004-05. A la altura de la jornada 21, Antonio Baños y Pedro Reverte, presidente y director deportivo del club blanquiazul, destituyeron a Quique Yagüe y le dieron a Emery, que era jugador, las riendas de un equipo que se encontraba, tras 17 jornadas, en el puesto décimo, con 28 puntos y con solo siete partidos ganados. El liderato, que ostentaba el Ceuta, estaba a 13 puntos, y el cuarto puesto, que lo ocupaba el Conquense, a 11. Pero tras un final de Liga vertiginoso, con 12 partidos ganados y 4 empatados de un total de 18, se metió en la liguilla de ascenso como cuarto, eliminando después, a pesar de no contar con el factor cancha a favor, al Alicante y al Real Unión de Irún.

El Ciudad de Murcia de Quique Pina hizo algo parecido en la campaña 2002-03, cuando Carlos Orúe tomó las riendas de un equipo entrenado antes por Javi López, Crispi y Rafa Muñoz. El jerezano dirigió 19 partidos de Liga y 6 de 'playoff', logrando el ascenso a Segunda.

Cuando agarró las riendas de aquel Ciudad de Murcia, el equipo de Quique Pina era octavo en el grupo IV de Segunda B, a 6 puntos del 'playoff' que marcaba el Algeciras, y a 10 del liderato que tenía agarrado el Cádiz. De los 19 encuentros de Liga regular Orúe, que no siguió en Segunda, solo perdió uno, pero fue en la última jornada y cuando ya estaba clasificado. Después logró subir tras una liguilla frente al Pontevedra, Baracaldo y Castellón, al que tumbó el 29 de junio de 2003 en una Condomina abarrotada.

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