Fútbol | Real Murcia

La Liga, el antídoto a una semana negra

La plantilla del Real Murcia entrena en Cobatillas, con Toni Hernández, el director deportivo grana, al fondo. / Guillermo Carrión / AGM
La plantilla del Real Murcia entrena en Cobatillas, con Toni Hernández, el director deportivo grana, al fondo. / Guillermo Carrión / AGM

Gálvez sembró aún más dudas con el comunicado del pasado miércoles; no desveló dónde están los ingresos de la entidad ni cuándo piensa pagar a jugadores y empleados

José Otón
JOSÉ OTÓN

Aunque en la página web del Real Murcia y también en su cuenta oficial de Twitter todo es tranquilidad y normalidad de cara al choque que esta tarde los granas jugarán frente al Marbella, el club murciano, por dentro, está hecho un polvorín. Los encargados de la comunicación de la entidad centenaria colgaron ayer un vídeo, de apenas 29 segundos de duración, en el que se puede apreciar a dos futbolistas como Héber Pena y Ian Mackay subiendo, entre bromas, al autobús que les llevó ayer a la población malagueña, y posteriormente a otros como Curto, Manel, Armando y Dani Pérez accediendo al vehículo, ya preparado para comenzar a rodar, con rostro concentrado y con las almohadas y otros enseres listos para acometer un viaje de seis horas. Una situación aparentemente ideal para un equipo de fútbol que, en verdad, dista mucho de la realidad del Murcia.

Los jugadores que visten la camiseta grana se han dado cuenta, tras una última semana muy intensa en lo institucional, de que el proyecto potente y ambicioso por el que apostaron el pasado verano para conseguir el ascenso a Segunda no es el que les habían prometido. Su sueño, el de vivir un año especial defendiendo la camiseta grana, está cerca de requebrajarse a las primeras de cambio. Ahora, tras escuchar de viva voz el mensaje poco clarificador de Gálvez que les asegura que cobrarán siempre que el club registre nuevos ingresos, muchos de ellos se sienten engañados y en un callejón sin salida.

Los impagos y el resto de temas extradeportivos se han apoderado de un club al borde del abismo

Los que apostaron por fichar por el Murcia cuando tenían encima de la mesa otras ofertas no tan altas pero sí más seguras entienden ahora que quizás eligieron mal; y los que siguen de la pasada campaña se sienten aún más engañados por los actuales gestores del club, sobre todo jugadores como Curto y Armando, que se significaron públicamente en favor de la familia Gálvez y ahora se sienten utilizados. Además ven que la hipotética vuelta de Mauricio García de la Vega, contra el que se posicionaron, ya no es una quimera y va tomando forma. El discurso populista y grandilocuente que los Gálvez esgrimieron el pasado verano se ha diluído y ahora todo tiene un color distinto.

A la plantilla, que ya suma dos meses sin cobrar, más las tres nominas pendientes del pasado curso que podrían acumular los futbolistas que siguen en el club, hay que añadir los cinco meses sin recibir un euro que acumulan los trabajadores que viven el día a día en Cobatillas. A los preparadores físicos, recuperadores, utilleros o delegados que acumulan cinco meses sin cobrar ya no les consuela nada. Que Gálvez dijera el pasado jueves en Onda Regional, por enésima vez desde que llegó en abril, que en la ampliación de capital, a la que todavía le quedan dos meses, aparecerá un grupo inversor de Abu Dabi que va a poner 7 millones de euros, no les sirve de consuelo. Tampoco que hay en marcha una negociación con Hacienda, que pide a los Gálvez un aval de 10 millones.

Son todo fuegos artificiales que no arreglan el día a día de un club en el que nada de lo recaudado en los últimos meses ha ido a parar a sus trabajadores. Además de los impagos de las nóminas, los campos de fútbol de Cobatillas y la Nueva Condomina están en un estado pésimo y la empresa encargada de cuidarlos, que los mantiene a dieta y prestando los servicios mínimos hasta cobrar todas o parte de las facturas pendientes, está a punto de recoger las máquinas. Además el club grana ya no cuenta con el apoyo de la Federación Murciana, que se siente engañada, y que luchó por defender al Real Murcia este verano en asuntos como el aval de 200.000 euros para poder competir en Segunda B, los impagos a Basadre o la tramitación de las fichas federativas, a pesar de su deuda vigente de 50.000 euros.

El principal patrimonio

El Real Murcia está al borde del abismo y Víctor Gálvez, a pesar de su comunicado del pasado miércoles, no ha resuelto ninguna de las dudas que tenía la afición grana, los jugadores y los empleados. Aún peor: no supo explicar dónde están todos los ingresos que generó el Murcia desde la recta final de la pasada temporada y cuál es la justificación de que ni siquiera haya podido hacer frente a las nóminas del inicio de curso de jugadores y empleados. Eso sí, quizás lo que mantenga vivo al Real Murcia sean sus 10.775 socios, la principal razón por la que los futbolistas que dirige Manolo Herrero puedan salir esta tarde a comerse al Marbella.

Lo peor de esta historia es que, tras un buen comienzo en la Liga, en la que el Murcia ha desarrollado un fútbol vistoso y de ataque que no se veía desde la campaña de Vidal, los problemas económicos pueden echar por los suelos todas las buenas sensaciones.

El Marbella es el más poderoso cuando juega en su estadio

El Real Murcia quiere resarcirse de su último tropezón en casa imponiéndose en uno de los campos más difíciles de la Segunda B: el municipal de Marbella. El equipo malagueño no conoce la derrota como local en los tres partidos disputados en su feudo en la actual campaña, una racha a la que hay que sumar los seis últimos de la temporada pasada en los que tampoco perdió.

El equipo grana, por su parte, es de los mejores visitantes del grupo IV. En los tres duelos que ha disputado lejos de la Nueva Condomina venció en Sanlúcar de Barrameda y El Ejido, y empató en Badajoz, en un partido en el que jugó con uno menos toda la segunda parte por la expulsión del centrocampista Maestre.

Manolo Herrero ha repetido convocatoria respecto a la pasada semana y ha dejado fuera de la lista a Julio Delgado, Migue leal y Juanma Bravo, además de a Chumbi, que está terminando su proceso de recuperación, y Compagnucci, que ya está para jugar pero no tiene ficha federativa. El máximo artillero del Marbella es el delantero Montero, que ha sumado tres goles en un equipo que ha marcado 9 en su estadio esta temporada, dato que avisa de su peligrosidad como local.

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