Llamada para frenar la hemorragia en la grada

Pablo Guzmán, presidente de la Fepemur. / vicente vicens / agm
Pablo Guzmán, presidente de la Fepemur. / vicente vicens / agm

La directiva del Real Murcia apela al sentimiento para recuperar aficionados, tras perder 3.000 en un trimestre

ALBERTO GÓMEZ MURCIA

El Real Murcia necesita el calor de su grada para los cinco partidos que le restan en casa hasta el final de la liga regular. El hecho de que el equipo tenga complicadísimo clasificarse para la disputa de las eliminatorias de ascenso a Segunda y que esté atravesando una de las peores rachas de resultados de su historia en la categoría de bronce no es excusa, en opinión de los actuales dirigentes del club, como para que el equipo congregara en su última comparecencia en la Nueva Condomina a solo 4.869 espectadores. Se trata de la cifra más baja de lo que va de curso y una de las entradas más flojas de toda la historia en el recinto pimentonero.

El Consejo considera que la baja afluencia de los últimos partidos puede repercutir de forma negativa a la hora de encontrar inversores

El consejero Francisco Cobacho dijo hace un par de días que «sin nuestros 11.000 abonados no somos nada». En la misma línea, el vicepresidente y accionista mayoritario de la sociedad grana, Francisco Tornel, apeló al sentimiento para que los murcianistas no den la espalda a su equipo en estos difíciles momentos. «Yo fui a ver al Murcia en Tercera», recordó el notario.

Para aumentar la afluencia de público de cara al choque que los murcianos disputarán mañana contra el Linense, la directiva del Murcia y las peñas del club se movilizaron y diseñaron una campaña en virtud de la cual por el pago de 5 euros se puede adquirir una entrada para el encuentro de esta semana y un tique para el sorteo de 'El Cestón', que tendrá lugar el próximo martes. Este está compuesto por diversos productos aportados por varias empresas con la intención de ayudar al club grana con el dinero que se recaude, una cantidad que se encuentra por encima de los 6.000 euros. Se pusieron en circulación 100.000 papeletas a un precio de 3 euros cada una.

Por 5 euros se puede adquirir una entrada para el duelo ante el Linense y un tique para 'El Cestón'

Descenso paulatino

El descenso de gente en la Nueva Condomina está siendo paulatino, pero constante conforme avanza el campeonato, a medida que el equipo se ha ido desinflando. En los tres últimos partidos que ha disputado el Murcia como local, la afluencia ha ido menguando hasta tocar fondo hace dos semanas contra el Marbella. Antes fueron al campo 6.176 personas contra El Ejido, menos de las que se reunieron en la anterior jornada de los granas ante su público. Fue contra el Badajoz y acudieron 7.098 espectadores. Fue una entrada muy poco superior a la que se registró contra el Sanluqueño para empezar la segunda vuelta del campeonato, que alcanzó la cifra de 7.090 aficionados.

En el último partido de la primera vuelta fueron a ver al Murcia contra el Sevilla Atlético 7.300 personas, más de los que acudieron semanas antes a ver al Malagueño. En aquel partido la entrada fue de 6.777 espectadores. El 2 de diciembre de 2018 el conjunto que entrenaba en aquel momento el andaluz Manolo Herrero se enfrentó al Jumilla y se acercaron hasta la Nueva Condomina 7.833 espectadores, por lo que en las gradas del campo murcianista se han evaporado 3.000 aficionados en el último trimestre, porque la última entrada del Murcia jugando como local fue de 4.869 personas.

Las bajas entradas contrastan con el número de abonados que tiene el club grana. La última cifra oficial dada por la entidad al respecto data del 20 de septiembre de 2018 y fue de 10.775 carnés despachados, la cantidad más alta de la última década para el Murcia y la más numerosa de todas las temporadas que el club ha militado en Segunda B.

Que el aficionado dé la espalda al equipo grana también puede tener una repercusión negativa en la esfera económica de la sociedad porque le resultará más complicado a los consejeros atraer a empresarios para que inviertan dinero en el club. «No es lo mismo que vengan 11.000 que 5.000», dijo hace dos días Francisco Cobacho.

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