Real Murcia

Can Misses retrata a un Murcia que pierde gas

Jeisson se va al suelo en el partido de ayer en una jugada con Fran Grima, defensa del Ibiza. / LOF
Jeisson se va al suelo en el partido de ayer en una jugada con Fran Grima, defensa del Ibiza. / LOF

El Ibiza, más directo y letal, deja en evidencia a un conjunto que ha perdido la fiabilidad atrás y que se aleja a diez puntos de la zona de 'playoff'. El equipo grana llega dormido al choque y solo despierta tras el descanso, pero se muestra torpe en ataque y sin brillo

José Otón
JOSÉ OTÓN

Herrero está entre la espada y la pared. El técnico jienense se encuentra a medio camino entre el entrenador que llegó en verano al Real Murcia para liderar un equipo millonario que tenía que quedar primero sí o sí y el técnico que solo cinco meses después ha tenido que comerse un marrón por obligación: ver como la dirección deportiva del club grana, por necesidad imperiosa, ha remodelado un equipo que, con menos potencial, tiene que asumir las obligaciones propias de un Real Murcia que en Segunda B siempre debe aspirar al ascenso.

3 Ibiza

Lucas, Grima, Bonilla, Provencio, Albizua, Iosu, Javi Serra (Perdomo, min. 81), Núñez, Rodado (Jordi Sánchez, min. 45), Cirio y Giner (Javi García, min. 71).

2 Real Murcia

Ian Mackay, Diego Parras (Forniés, min. 70), Hugo Álvarez, Charlie Dean, Nahuel, Sergi Maestre, Armando, Miguel Díaz, Santi Bernal (Josema Raigal, min. 45), Jeisson y Víctor Curto (Manel, min. 73).

Goles
1-0, min. 15, Rodado. 2-0, min. 44, Diego Parras (en propia puerta). 2-1, min. 51, Armando. 3-1, min. 79, Jordi Sánchez. 3-2, min. 87, Miguel Díaz.
árbitro
Yuste Querol (Comité Valenciano). Auxiliado por Ortega Gil y Carballa Miñana. Mostró tarjetas amarillas a Parras, Hugo, Charlie Dean, Miguel Núñez y Fran Grima.
Incidencias
Jornada 24 del Campeonato Nacional de Liga en el grupo IV de Segunda B. Partido jugado en el estadio municipal de Can Misses, recinto de césped artificial.
Público
2.000 espectadores en las gradas, de ellos, unos 120 llegados desde Murcia en viajes organizados por peñas como Los Coloraos o El 15 Pimentonero. En representación de la nueva directiva grana acudió Francisco Moreno, uno de los nuevos consejeros granas.

Tras un mes de enero convulso que fue el colofón a unos meses cargados de impagos, mentiras y situaciones desagradables, el entrenador jienense tiene una misión importante por delante: reenganchar a su equipo a la lucha por los cuatro primeros puestos de la clasificación. La prueba es que ayer el conjunto grana apenas dio señales de vida en Ibiza, en un choque que lo deja lastrado en la lucha por el 'playoff', un objetivo que cada semana está un poco más lejos.

El equipo grana, por segunda semana consecutiva volvió a mostrarse resquebrajado en defensa y algo perdido en ataque. Lo peor es que lo volvió a hacer ante un rival directo. Un síntoma preocupante ya que ha perdido la fiabilidad que le mantuvo ocho semanas sin perder, precisamente la pata en la que se apoyaba el equipo de Herrero para seguir pegado a la zona alta. Al Real Murcia, incluso, le costó entrar en acción en el choque y firmó uno de los peores arranques de toda la temporada. Quizás sea la mezcla del estrés postraumático tras los duros meses de mandato de Gálvez, el cansancio de los pesos pesados de una plantilla que se ha quedado muy corta o la falta de acoplamiento de los nuevos fichajes, que han pasado a ser titulares por la vía rápida y que se nota que todavía no están cien por cien integrados en un equipo que no tiene tiempo para pretemporadas ni para dar más pasos en falso a cuatro meses del final del curso.

Al Murcia no le queda otra opción que resetear, asumir que para llegar al 'playoff' tiene que remontar una desventaja de diez puntos y que, para conseguirlo, necesita transmitir a la afición grana que está muy vivo. Que, pese a lo difícil de la misión, va a pelear hasta el último momento para conseguirlo. De hecho, los seguidores murcianistas están acostumbrados a sufrir y pelear contra lo imposible en los últimos años y lo único que van a exigir a sus futbolistas es que suden la camiseta y jueguen cada partido al cien por cien, justo lo contrario de lo que sucedió ayer en el estadio de Can Misses.

Los primeros cuarenta y cinco minutos del equipo grana fueron desastrosos y de lo peor de la temporada. Solo se salvó un remate de Jeisson en el tramo final del primer acto. Todo lo demás fue en contra de un equipo que estuvo incómodo en el césped artificial de Can Misses donde se sintió inadaptado, espeso y desactivado. Apenas plantó cara a un rival que dispuso de grandes ocasiones para irse al vestuario con más renta que un solitario gol y que demostró que tiene más argumentos que los granas para pelear por jugar las eliminatorias de ascenso a Segunda.

Los jugadores de Andrés Palop entraron al partido más despiertos, con el cuchillo entre los dientes y creando ocasiones desde el principio. Como el remate de Giner que puso a trabajar a Mackay. Seis minutos más tarde el propio Giner volvió a rozar el gol con un centro olímpico que el portero grana sacó con los puños en la línea de fondo. Incluso, un minuto después, Albizua cabeceó por encima del larguero. Todo pintó mal desde que comenzó a rodar el balón, ya que el Murcia daba la sensación de no estar presente.

El equipo grana apenas salía con el balón controlado desde atrás y, tras una pérdida de Miguel Díaz, fue Rodado el que robó el balón y, después de conducirlo, disparó pegado al palo. Primer aviso. Fue un simulacro, un ensayo para el gol del propio Rodado que llegó solo unos segundos más tarde tras otra pérdida de Santi Bernal. El equipo de Herrero, para el que los tres puntos eran igual de importantes que para el Ibiza, se enfrentaba a otro reto complicado: dar la vuelta a un marcador ante un equipo rocoso y experto, en un campo de césped artificial y con mucho viento.

Con Maestre centrado en parar las embestidas de los atacantes locales, el Murcia apenas mostraba imaginación a la hora de crear fútbol. Armando, que se limitó a disparar una vez desde lejos y a botar alguna falta con poca precisión, no le daba a su equipo lo que necesitaba. Tampoco Miguel Díaz, que dejó entrever la falta de partidos. Hasta que llegó la ocasión de Jeisson, que solo fue un espejismo y la antesala del 2-0.

El segundo golpe llegó tras un centro de Fran Grima, mal defendido por Santi Bernal, que aprovechó Giner para introducirlo en la meta de Mackay, que tampoco contó con la ayuda de Parras, que también colaboró en una jugada desgraciada que ponía muy cuesta arriba el choque para los granas, que tenían que buscar soluciones para evitar otra derrota contra un rival directo.

Cambio de sistema

Herrero necesitaba más presencia ofensiva y metió a Josema sentando a Santi Bernal. Las ocasiones no tardaron en llegar. Primero fue Jeisson y después Miguel Díaz. Hasta que Armando, en una falta escorada hasta el vértice derecho del área de Lucas, encontró el hueco en el palo derecho de la portería local para acortar diferencias. Josema tuvo la ocasión para empatar en un fallo del propio Lucas, que regaló un balón al canterano grana y que no lo aprovechó. Josema pecó de individualista.

Herrero cambió de sistema dando entrada a Forniés como carrilero y dejando una defensa con tres centrales. Y el equipo grana, a pesar de algunas lagunas defensivas, apretaba en busca del empate. Hasta que Hugo Álvarez, en un fallo impropio, regaló el 1-3 al Ibiza, que solo tuvo que esperar a que pasaran los minutos y que, a pesar del gol de Miguel Díaz, no vio peligrar tres puntos vitales para pelear por estar arriba.