El Murcia sigue igual, 25 años después

Temporada 1993-94. Los jugadores granas, entonces en Segunda, salen al campo portando una pancarta de la campaña de ayuda al club 'Todos con el Real Murcia'. / JUAN LEAL
Temporada 1993-94. Los jugadores granas, entonces en Segunda, salen al campo portando una pancarta de la campaña de ayuda al club 'Todos con el Real Murcia'. / JUAN LEAL

Presidentes granas en la aciaga década de los 90 hablan de la actual crisis: «Antes el club era de los murcianos»

José Otón
JOSÉ OTÓN

El Real Murcia vivió una de las etapas más duras de su historia en la década de los noventa. Tras el descenso administrativo del verano de 1992 en el que el club grana, con Juan Garrido en la presidencia, no pudo convertirse en sociedad anónima deportiva, llegaron años de oscuridad y de lucha de muchos murcianos por mantener con vida a una institución con una deuda millonaria. Garrido dio paso, de forma interina, a José Luis Molina hasta que en diciembre del mismo año llegó a la presidencia José Luis Ortín. Se encontró con una deuda de 1.600 millones de pesetas y trabajó un año a destajo, aunque no pudo poner en marcha sus proyectos ingeniosos e innovadores.

«El fondo es el mismo, pero son épocas diferentes. El club era de los socios y en las asambleas se decidía todo. Se contaba más con la afición. Para ser presidente del Real Murcia había que ser socio», dice Ortín. La afición grana estaba deprimida: «La decepción de aquellos años era mucho más grande que ahora. El Murcia solo había estado antes dos veces en el tercer escalón del fútbol español y todavía estaba reciente la década de los 80, la más gloriosa del club con muchos años en Primera». A Ortín le queda aún un sabor amargo cuando recuerda aquella época: «Si hubiéramos tenido el apoyo institucional que tuvo Samper años después, otro gallo nos habría cantado».

Ortín, Zamora, Soto, Cano y Soler mantuvieron con vida a una entidad grana venida a menos desde el descenso de 1992 hasta la llegada de Samper

Ortín consiguió un ascenso a Segunda más que meritorio, pero se tuvo que marchar del club en un año para no ser «el más tonto» de la historia del club grana, en alusión a la venta de La Condomina: «Es paradójico, pero los dos presidentes que más dinero pusieron en el Murcia son los más castigados públicamente. Juan Garrido puso 200 millones de pesetas de su bolsillo y Samper también lo hizo, se quedó sin ganar lo que él pensaba».

El club sobrevivió gracias a la venta de La Condomina, pero para algunos fue un error

A Ortín le sucedió el empresario Antonio Zamora, que era el responsable de la comisión deportiva del club con Ortín: «Detrás de aquella crisis estaba La Condomina, que era propiedad del club. Los planteamientos son distintos a los de ahora, que no hay patrimonio detrás». Zamora aporta un visión nueva, relacionando lo que pasó entonces con lo que pasa ahora: «Se debió enfocar la venta de La Condomina de otra forma. El campo no se vendió bien y debió fijarse una opción de recompra. No me gustaría que el Murcia desapareciera, hemos luchado para que eso no pasara».

Expresidentes

José Luis Ortín 1992-93
«En el Real Murcia de los noventa los socios decidían en las asambleas y se contaba más con los aficionados»
Antonio Zamora 1993-95
«La venta que se hizo de La Condomina tiene mucho que ver con los problemas que tiene ahora la entidad»
Faustino Cano 1995-97
«En los noventa había un sentimiento de que el Murcia era de todos; queríamos ayudar y no hacer negocio»
Francisco Soler 1997-99
«Los murcianos tenemos mucha culpa de lo que pasa; hay muchos empresarios de aquí que no han ayudado»

Zamora vivió en primera persona un encierro como presidente del Murcia, provocado por una deuda con la plantilla de 24 millones que en gran parte no había sido generada por él. Le dio paso a Alberto Soto, que tuvo que dirigir al Murcia en el pozo de la Tercera División. A soto le sucedió Faustino Cano, al que le parece «lamentable todo lo que le está pasando al Real Murcia. Siento mucha tristeza. Uno se pregunta siempre si no debimos dejar que muriera entonces para que surgiera después con fuerza un nuevo club», dice Cano, quien asegura que «a todos los murcianos que nos hemos acercado al Murcia nos ha costado dinero el club».

Para Soto son épocas distintas: «Entonces existía un sentimiento muy apegado de que el club era de los murcianos. Ninguno llegamos para hacer negocio, lo hicimos por ilusión y todos pusimos lo mejor. La solución ahora es poner dinero, dinero y dinero».

Empresarios murcianos

Francisco Soler fue presidente del Real Murcia entre los años 1997 y 1999, hasta la llegada del grupo de Samper. Está indignado con la situación actual, en la que los jugadores y los empleados acumulan varias nóminas pendientes: «Todo lo que está pasando es bochornoso, me da vergüenza en las manos que está el Murcia, me duele mucho. Lo que pasa ahora no tiene comparación con lo que pasó en nuestra época».

Soler piensa que la sociedad murciana tiene parte de culpa de lo que está pasando: «En mi mandato no recibí ni un empujón de entidad alguna. Hay empresarios murcianos que ganan mucho dinero y nunca han dado un paso adelante. Antes de la llegada de Samper se podían haber hecho muchas cosas para reconducir el rumbo del club», afirma un Soler que añade que los dirigentes actuales «están haciendo bueno a Samper; aunque quisiera ganar más, al menos puso dinero».

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