Francisco Tornel, el notario precoz que abandera el nuevo Murcia

Francisco Tornel, el notario precoz que abandera el nuevo Murcia

Francisco Tornel sacó la oposición con 26 años, tiene más de 200 obras de arte y ha convencido a la sociedad murciana de que el club más antiguo de la Región tiene futuro, pese a su deuda millonaria

José Otón
JOSÉ OTÓN

La cabeza de Francisco Tornel (Murcia, 7 de abril de 1961) no para de pensar durante las veinticuatro horas al día. Lleva mil cosas para adelante, pero apenas se queja, es su hábitat natural. Sueña, despierto y también cuando decide poner fin a su jornada, con salvar al Real Murcia del abismo, con llevarlo a Primera División y asentarlo en la élite del fútbol español. Lo tiene entre ceja y ceja y no puede pensar en otra cosa.

Y dice que tiene la fórmula perfecta: cantera, reducción del gasto e implicación de los empresarios murcianos. Se ha erigido en el líder de un grupo de murcianistas muy preparados (economistas, auditores y abogados) que se han puesto manos a la obra y que se enfrentan a un reto histórico: salvar al club que Tornel lleva en el corazón desde que su padre, Antonio Tornel Lacárcel, agente judicial y amante del deporte del balón, le inoculó cuando era muy joven. Es el mismo amor que él ha traspasado a sus hijos Curro y Berta, que abrazan la misma fe que su padre.

Antes de con ser notario Tornel soñó con ser futbolista. Se enfundó en su juventud la camiseta grana. Jugaba como líbero, una especie de central más adelantado, y pasó por los infantiles del Murcia, los cadetes y también los juveniles. Hasta los 17 años, cuando en un ejercicio de humildad dio un paso atrás voluntario. Con el paso del tiempo, no duda en reconocer que no valía. Pero siguió ligado al Real Murcia y fue entrenador de las bases, llegando hasta el equipo de juveniles.

Jugó en la cantera grana y llegó a ser entrenador de las bases, aunque reconoce que no valía

Pero su carrera profesional le absorbió. Estudió Derecho en la Universidad de Murcia y aprobó la oposición de notario a los 26 años, una edad récord. Un trabajo que en sus primeros años le obligó a vivir en Tarragona, Jijona, Las Palmas y Elche, donde actualmente comparte notaría y éxito con su hermano Daniel.

Nacido en Vistabella, sus padres se mudaron al barrio del Carmen a los pocos meses, donde creció. Fue el primero de cinco hermanos y su juventud estuvo muy ligada a su años en los Maristas, los de La Fuensanta y La Merced, ya que mantiene contacto con una gran cantidad de los que fueron sus compañeros que con el paso de los años se han convertido en grandes amigos. Inquieto e intranquilo, dicen los que están a su alrededor que siempre va por delante de los demás, pensando en el siguiente paso a dar. También dicen que es educado y correcto, y que, al mismo tiempo, brilla por su capacidad ejecutiva, por ver oportunidades en los momentos más críticos. Y pese a todos los líos en los que se mete, no le gusta el conflicto y siempre apuesta por la mediación.

Al margen del fútbol, Paco Tornel tiene fama de hombre sencillo al que no le van los lujos caros. Su única pasión, aparte de su familia, su mujer Elena y el Real Murcia, es el arte. Sobre todo la pintura y la escultura. De ahí que, con el paso de los años, haya acumulado una colección de 200 piezas, en las que sobresalen una escultura de Eduardo Arroyo y un cuadro de Hernández Amores. Pero poco más. Se le ve pasear con asiduidad por el centro de Murcia, o sentado en el Café del Arco, donde apenas pide un botellín de agua o un café solo. Allí acomete parte de sus interminables reuniones. Si tiene que tomar un vino, apuesta por el Juan Gil u otro de Jumilla, de la tierra. Pero poco más. Y no hace pie en la cocina, donde apenas utiliza el microondas.

Su sobrina Pilar

Tornel, pese a su inquietud, transmite seguridad en lo que hace. Tiene las ideas muy claras y duerme poco, quizás por eso pone rumbo a Elche todos los días cerca de las siete de la mañana. Sigue estudiando un par de horas al día y es sensible respecto a los problemas de los demás. De hecho, su notaría de Elche es un referente en la protección de los discapacitados y la segunda oportunidad, sobre todo desde que vive de cerca el caso de su sobrina Pilar.

Desde que falleció Jesús Samper, en diciembre de 2015, Tornel sintió que debía dar un paso adelante, aunque nunca la ocasión fue tan factible. No es la primera vez que ayuda al Murcia ya que con 30.000 euros de su bolsillo pudo convencer en 2016 al representa uruguayo Paco Casal para que firmara un nuevo convenio de acreedores que evitó entonces la liquidación del club.

Igual que el pasado 29 junio, cuando prestó 84.000 euros a Gálvez para que pagara, sobre la bocina, deudas inaplazables que llevaban al Murcia a Tercera. Ahora, tras desembolsar la mayor cantidad en la ampliación de capital (200.000 euros) y convertirse en el máximo accionista, está más motivado que nunca. Siente que este es el principio de una gran aventura. Su valentía ha arrastrado a decenas de empresarios murcianos y a miles de aficionados al fútbol de los cinco continentes, que también han comprado acciones. Es realista y conocedor de que todo está por hacer, principalmente para elevar la autoestima de una entidad que ha sido defenestrada en los últimos años pero con la que él no deja nunca de soñar.

 

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