La Verdad
Real Murcia

Un gol con mucha guasa

  • ¿TE ACUERDAS?

  • Romero, delantero del Elche, marcó de cabeza arrodillado en la línea de gol tras driblar a varios jugadores del Murcia

En el patio de cualquier colegio, cuando ese alumno que destaca por su habilidad con el balón quiere vacilar a sus rivales, elabora su jugada favorita. Aquella en la que, tras driblar a todo el que se pone por delante, incluido el portero, para el balón en la raya de gol y se arrodilla para marcar de cabeza. Es la humillación total.

El Real Murcia sufrió una deshonra similar en el estadio del Elche el 10 de noviembre de 1963, en un partido de Primera División. Encajó un gol quizás nunca visto en la historia de la Liga más que aquella tarde en el viejo Altabix. Corría el minuto ochenta y dos del encuentro cuando Marquitos [defensa grana], en lucha con Eulogio Martínez [delantero ilicitano], intentó ceder el balón a Campillo [portero del Murcia]. Romero, jugador del Elche, fue más rápido y se apoderó del balón, burló la salida del guardameta murcianista y, en un alarde de serenidad y sangre fría, avanzó lentamente hacia la portería.

El publico que llenó el campo de Altabix aquel día de hace ya más de cincuenta años y los jugadores de ambos equipos se quedaron como paralizados por una fuerza superior. El jugador paraguayo se dirigió a la desguarnecida portería del Murcia mirando a los graderíos, como el torero ejecuta sus pases de pecho mirando al tendido para demostrar que tiene dominada por completo a la fiera.

Cuando el balón llegó a la misma raya de gol, Romero se arrojó al suelo y suavemente lo impulsó con la cabeza hacia las mallas ante el clamor de la hinchada franjiverde, que celebró entre risas y admiración ese tanto que cerraba el marcador (3-1) a ocho minutos del final.

«Hicieron el ridículo»

Daucik, entrenador del Real Murcia y suegro de Kubala, no se quejó de la derrota de su equipo, pero sí se refirió a la actitud de sus futbolistas en el gol de Romero . «Del resultado no hay nada que decir. Ahora bien, en el último gol mis jugadores hicieron el ridículo».

Efectivamente, minúsculos se sintieron los futbolistas del Real Murcia. Sobre todo Campillo. El exportero del Murcia encajó el gol más ridículo que le marcaron en sus 14 temporadas de profesional. Tan humillado se sintió aquel domingo que después del partido se fue a su casa y no cenó. Tenía un cabreo tremendo. Tan enfadado estaba el jugador grana que fue a buscar a Romero a Elche. Sabía dónde solía reunirse el futbolista paraguayo con algunos de sus compañeros.

Campillo, que reside en Guardamar, nunca ha olvidado aquel gol tan sonrojante. Fue una burla y fue en el peor escenario y ante el peor rival posible. El Real Murcia siempre se las he tenido tiesas, y se las tiene, cada vez que se ve las caras con el Elche.

El caso es que Campillo encontró a Romero aquella misma noche y discutieron. El murcianista exigió una explicación al jugador ilicitano, quien pidió perdón al jugador grana. Argumentó que la jugada del gol le había salido así. Y punto. Han pasado ya cincuenta años, pero muchos jugadores de aquel Real Murcia tienen todavía viva la imagen de Romero poniendo las palmas de las manos sobre la hierba y empujando la pelota con la cabeza.

No es difícil imaginar lo mal que se aceptaría hoy una acción similar. ¿Qué tendría que escuchar un delantero si marca un gol como el que firmó Romero ante el Real Murcia?