La Verdad
Real Murcia

El día que Ramalho se comió un supositorio

El jugador brasileño del Real Murcia Cicero Ramalho, el día de su presentación, el 21 de marzo de 1989, en La Condomina. / LV.
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  • El brasileño aportó muy poco al Murcia y pasó a la historia por ingerir por el conducto equivocado un fármaco que nunca había visto

El delantero brasileño del Real Murcia Ramalho fue noticia nacional en el mes de mayo de 1989. El futbolista sufrió una gastroenteritis que le mantuvo de baja tres días tras haber ingerido un supositorio que le recetaron como remedio para una infección dental. El jugador señaló que se lo comió porque hasta entonces no había visto nunca un fármaco de este tipo. El error no tuvo consecuencia alguna para su salud, aunque afectó anímicamente al joven atacante brasileño por los inevitables comentarios jocosos que corrieron de boca en boca entre los aficionados.

Ramalho llegó a La Condomina con el Real Murcia en Primera División. Disputó un total de seis partidos (cinco como titular y uno como suplente) y no marcó ningún gol en 414 minutos jugados, a pesar de su condición de delantero. Más que por su calidad, el brasileño ha pasado a la historia del fútbol por ingerir por la vía equivocada el referido medicamento.

El futbolista brasileño llegó a Murcia el 23 de marzo de 1989. El club grana lo fichó por lo que restaba de temporada, más otras dos y opción a una tercera. Pagó 8 millones de pesetas por el traspaso.

Al jugador le afectó mucho su error con el supositorio. Se sintió humillado por las trascendencia que tuvo aquel despiste, que fue noticia en toda la prensa nacional y brasileña.

Aunque negó aquel episodio, probablemente tuvo mucho que ver su problema con el idioma, que se convirtió en una barrera infranqueable en aquel momento.

«Quiero aclarar que el doctor me envió un antibiótico para calmar mis dolencias dentales y éste me produjo los problemas en el intestino; nunca fue el supositorio, como se ha comentado», dijo el jugador brasileño a 'La Verdad' el 5 de mayo de 1989 en una entrevista en la que reconoció asimismo que el idioma estaba siendo una barrera «para entenderme con mis compañeros y con los empleados y los directivos del club».

Primera salida de Brasil

Era la primera vez que salía de Brasil y Ramalho, una persona introvertida, se sintió muy solo en Murcia. «Echo mucho de menos a mi madre y sería muy feliz si encontrara alguna persona que hablara portugués». Los jugadores del Murcia con los que más relación tenía eran Herrero, Eugenio y Tortosa, quienes hacían de puente para la integración del brasileño en el vestuario.

Tras el incidente del supositorio la plantilla grana, al completo, salió en defensa de su compañero. Consideraron desproporcionada la importancia que se dio al asunto.

Ramalho jugó con el Real Murcia seis partidos en Primera División y no marcó. El único gol que consiguió vistiendo la camiseta grana lo anotó en Totana, en un partido amistoso. El brasileño creyó ese día que su suerte iba a cambiar, pero no fue así. «Este gol [el que marcó al Olímpico de Totana] es el inicio del triunfo. Un delantero piensa siempre en marcar cuando dispara a puerta. No puedo asegurar un número concreto de goles, pues no depende de mí, sino del grupo, pero prometo trabajo, mucho trabajo, y como resultado seguro que vendrán los goles», dijo. No vino ninguno más.

Aquella temporada acabó con más pena que gloria para Ramalho, que fue traspasado al Levante. Se fue a Valencia visiblemente molesto con el Real Murcia. Allí cargó contra la directiva del club grana, a la que culpó de sus desgracias.

«Era una cosa personal de la directiva del Murcia, que no quería que jugara, aunque no puedo acusarlos, ya que no tengo pruebas para demostrarlo. Al Levante no vengo a demostrar nada en particular, simplemente quiero jugar y tener minutos. Estoy muy ilusionado y confío en que el entrenador cuente conmigo. Soy delantero centro y lo que que quiero es jugar». De azulgrana no le fue mucho mejor.