La Verdad
Real Murcia
Iván Alonso celebra el gol que marcó en El Toralín el 12 de mayo de 2007. / MARTÍNEZ BUESO

Fiesta a ochocientos kilómetros (1-1)

  • Un gol de Iván Alonso en El Toralín dio al Real Murcia su undécimo y último ascenso a Primera

El 11 de noviembre de 2006 jugó su último partido en La Condomina contra el Polideportivo Ejido y perdió (0-1). Se trasladó a la Nueva Condomina, donde jugó su primer partido oficial el 26 de noviembre contra el Real Valladolid y volvió a perder (1-4). Pese a estos dos resultados adversos, que hacían presagiar un mal año, el Real Murcia disputó una más que aceptable temporada y logró su undécimo, y último, ascenso a la Primera División. Dio el salto a la 'Liga de las Estrellas' en El Toralín, un campo hasta entonces prácticamente desconocido para gran parte de la familia grana, pero desde el 12 de mayo de 2007 fácil de ubicar para el buen aficionado murcianista. Está en Ponferrada, es la casa de la Ponferradina y al Real Murcia le bastó un empate para volver con los mejores del fútbol español.

A esas alturas de la temporada 2006-07; es decir en la jornada 37, que fue cuando se jugó el histórico partido de El Toralín, el Murcia lo tenía fácil. Sumó el punto que necesitaba cuando aún faltaban cinco jornadas para acabar el campeonato. Lucas Alcaraz era el entrenador y preparó el partido a conciencia y con esmero. El equipo entrenó el día antes en el escenario del partido y el técnico granadino se llevó a toda la plantilla aprovechando el vuelo chárter que contrató el Real Murcia para el desplazamiento. Como en las grandes ocasiones, cientos de seguidores viajaron ochocientos kilómetros para ver en directo el partido del ascenso.

Si el pequeño campo de Ponferrada ya forma parte de la historia del Real Murcia, también ocupa su lugar Iván Alonso, que fue el autor del gol que dio el punto que necesitaba el equipo.

Conseguido el objetivo, el Real Murcia se dejó llevar y sumó cinco de los quince puntos que aún faltaban por disputarse. Al final ascendió como tercero, por detrás del Valladolid y el Almería, y por delante del Ciudad de Murcia.

De Alcaraz a Clemente

«Ahora tenemos que hacer un equipo para la permanencia», dijo un crecido Jesús Samper pensando ya en la temporada 2007-08. El dueño del club lo intentó, pero como tantas veces, no le salió bien la jugada. Preparó un ambicioso proyecto, con fichajes como los de Fernando Baiano y Henok Goitom, dos de los más caros de la historia del Real Murcia. 25.000 aficionados sacaron su abono, lo que también fue un nuevo récord para la entidad.

El escenario era idílico, pero duró lo que dura una primera vuelta en Primera División. El equipo se fue desinflando poco a poco durante 2008, el año del centenario del club. Lucas Alcaraz tuvo que hacer las maletas, le sustituyó en el cargo Javier Clemente y el equipo regresó a Segunda.