La Verdad
Real Murcia
Daniel Jesús Trujillo Suárez. / GUILLERMO CARRIÓN/AGM

PERFIL

Trujillo Suárez o la fuerza de la voluntad

  • El árbitro tinerfeño que pitará el Real Murcia-Castilla superó una grave lesión que le dejó en silla de ruedas y le alejó de los campos de fútbol durante más de dos años

Si Daniel Jesús Trujillo Suárez, árbitro tinerfeño de Segunda División (Santa Cruz, 5 de enero de 1983) sigue arbitrando se debe casi a un milagro. O, si lo prefieren, a su indomable fuerza de voluntad, a su férrea decisión y a la ayuda de su familia –padres, novia y hermanos– que no le abandonaron en ningún momento y que fueron su apoyo y su báculo durante los meses, tremendamente duros, que le tuvieron atado a una silla de ruedas y a una recuperación dolorosa e inacabable.

Para este Policía Nacional tinerfeño –que acaba de ser designado para dirigir el trascendental partido para el equipo grana, entre el Real Murcia y el Real Madrid Castilla de este próximo sábado– hay dos fechas que están marcadas a sangre y fuego en el calendario de su vida arbitral y personal. Una, la del 31 de octubre de 2010 cuando, después de dirigir un Gimnástic de Tarragona-Córdoba comenzó a notar mucho dolor en el tendón de Aquiles de ambas piernas. Y lo que parecía ser una lesión más de alguien expuesto por su trabajo como árbitro de fútbol se convirtió en un calvario que duró dos años y un mes en los que, aparte de no poder arbitrar, le condujo primero a una silla de ruedas y luego al uso de unas botas especiales con las que apenas podía caminar si no era con la ayuda de alguien.

El propio Daniel Jesús lo relataba así en una carta abierta dirigida a sus compañeros de profesión y amigos con motivo de su regreso a los campos de fútbol dos años y un mes después: «No puedo ocultar la alegría y emoción que me invade en estos momentos de mi vida».

«He vuelto a poder desarrollar la actividad que más me gusta en la vida; puedo volver a representar al Comité Tinerfeño de Árbitros en el fútbol profesional; pero, sin duda alguna, lo más importante es que vuelvo a sentirme a gusto conmigo mismo, algo que no experimentaba desde aquel fatídico 30 de octubre de 2010, después de dirigir un Nástic de Tarragona–Córdoba, donde tuve que poner un punto y seguido en mi carrera arbitral por una lesión en los tendones de Aquiles de ambas piernas, viéndome sometido a una intervención quirúrgica que me llevó a una silla de ruedas durante un mes y a una larga y dura rehabilitación».

Daniel Jesús estaba entonces entre los árbitros más destacados de Segunda División. Tras dieciocho temporadas en el arbitraje había conseguido su sueño: alcanzar el fútbol profesional y se resistía con todas sus fuerzas a tener que abandonarlo por culpa de una lesión. Llevaba ya dos años en Segunda División después de otros dos en Segunda B y su juventud y cualidades le auguraban un espléndido futuro. Por eso, cuando pisó el césped del estado jerezano de Chapín para dirigir un Xerez-Alcorcón veinticinco meses después se sintió como si hubiera vuelto a nacer.

Ahora acaba de cumplir los 31 años y suma su quinta temporada –en realidad la cuarta, puesto que se pasó una completamente en blanco– y sigue siendo, como era antes de la lesión, uno de los serios aspirantes al ascenso a Primera División. Por eso le han asignado el Real Murcia-Real Madrid Castilla de este sábado, crucial para ambos equipos, aunque con objetivos divergentes y contrapuestos.

Será la sexta vez que dirija al equipo grana y lo bueno es que con él Real Murcia no ha perdido nunca. Ni en los dos partidos que le pitó en 2009-2010 –en campo del Gimnástic (2-3)- ni en casa contra el Levante (1-1), ni en el de 2012-2013 –en casa ante el Xerez (3-1)– ni tampoco en los dos de la actual temporada –contra la Ponferradina en la Nueva Condomina (2-2) y en su visita a Vitoria para medirse al Alavés (0-1)–. Una buena tarjeta de visita, puesto que además no ha expulsado nunca a ningún jugador grana.

Esta temporada, olvidada ya su malhadada lesión, el árbitro tinerfeño ha dirigido 20 partidos –entre ellos los dos citados al Murcia y uno al filial madridista, ha recuperado al forma que tenía antes de la lesión y sigue siendo, por su descarada juventud, sus conocimientos y su saber estar en el campo, uno de los candidatos a ascender de categoría. En eso, en lo de ser candidato al ascenso, coincide con el Real Murcia.