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Real Murcia

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«Aquí hay mucho chupeteo»

15 de octubre de 1978. Aspecto que presentó la nueva grada de preferencia de La Condomina en el Real Murcia-Betis.
15 de octubre de 1978. Aspecto que presentó la nueva grada de preferencia de La Condomina en el Real Murcia-Betis. / TOMÁS
  • El estreno de la grada de preferencia de La Condomina acabó con el presidente enfadado y viendo el partido en un córner

Lo que iba a ser una tarde de fiesta acabó como el rosario de la aurora. Fue el 15 de octubre de 1978. Con ocasión del partido de Primera División Real Murcia-Betis se produjo una serie de incidentes en La Condomina que derivó en la adopción de drásticas medidas por parte del presidente del club, José Moreno. En el referido encuentro se estrenó la grada de preferencia cubierta, con capacidad para 8.000 personas. Costó 50 millones de pesetas. Jesús Zamora, vicepresidente y encargado de las obras del campo, declaró: «Hay mucho chupeteo aquí, ya que de las 450 butacas existentes de 100.000 pesetas -que adquirieron algunos socios en propiedad para aportar fondos al club- hay vendidas solo 250 y están todas ocupadas».

La novedad del estreno de la grada y la afluencia de público al partido hizo que los problemas se intensificaran y que José Moreno Jiménez, presidente del club, acabara enfadado y presenciando el partido en uno de los córneres. Advirtió entonces que tomaría serias medidas contra lo que él calificó como una «vergüenza».

Las decisiones no se hicieron esperar. Tres días después de aquel partido, Moreno Jiménez echó a todo el personal del campo, al que se compensó con un pase gratuito para la temporada.

Minutos antes de comenzar el partido, el presidente abandonó e1 palco presidencial acompañado de su mujer. Moreno Jiménez se fue muy alterado. «Cuando me dirigía al campo, cuatro grupos distintos de socios se me acercaron para quejarse de que sus butacas estaban ocupadas por otros socios, que tenían en su poder la misma localidad; es decir, que se duplicaron».

El mandatario murcianista estaba especialmente furioso, además de por el bochorno de ver que algunos socios no podían acomodarse en su localidad, porque él mismo sufrió la desorganización de aquel día: «Al llegar a mis butacas me indicaron que me sentase en el palco presidencial y así lo hice. Alguien armó el taco porque acomodó en las ocho butacas que adquirí para mi familia a otras personas y al llegar mis hijos fueron ubicados en otra parte, y de sus nuevas localidades fueron echados cuando se presentaron los socios que tenían derecho a ese asiento que encontraron ocupado. Así hasta dos o tres veces».

En las ocho butacas reservadas para la familia del presidente, según publicó la prensa, dos fueron ocupadas en nombre del general Virgili, otras dos fueron para los hijos del presidente de la Diputación y las cuatro restantes fueron ocupadas por otras tantas personas. Moreno también se encendió cuando vio «a un buen número de personas, que ni son socios, sentados en las butacas de cien mil pesetas. Fue entonces cuando perdí la paciencia y exterioricé mi desacuerdo y mi vergüenza».

El partido, por lo demás, fue aburrido y acabó 0-0. Aquella tarde la noticia no estuvo precisamente en el terreno de juego.