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Óscar Sánchez tiene que esperar

Óscar Sánchez, en una foto de archivo. /Alfonso Durán / AGM
Óscar Sánchez, en una foto de archivo. / Alfonso Durán / AGM

El Real Murcia no quiere precipitarse y pospone su nombramiento como director deportivo

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Óscar Sánchez era el gran favorito para agarrar las riendas de la dirección deportiva del Real Murcia, pero en las últimas horas los encargados de tomar la decisión dentro del seno del club han dudado y han dejado el veredicto final para los próximos días. «Hemos decidido meditar y no tomar la decisión en caliente», aseguran fuentes de la entidad grana. Aunque la exposición del proyecto deportivo del exdefensa murciano tuvo mucho calado e impresionó a los miembros del Consejo y de la Plataforma de Apoyo al club que asistieron a la cita, la aparición de Pedro Cordero en las últimas horas y su experiencia en situaciones difíciles ha equilibrado la balanza. Incluso la idea del proyecto expuesta por José Miguel Campos, al mediodía de ayer, también ha gustado, aunque no parece tener la misma fuerza. A día de hoy, Sánchez y Cordero son los dos principales candidatos y los que finalmente parece que se jugarán el puesto.

Las diferencias de criterio y gusto son evidentes entre los actuales directivos del Murcia. Para muchos de los encargados de tomar la decisión Óscar Sánchez cumple a la perfección con las características que debe tener el nuevo director deportivo. Preparado y con una visión muy ordenada sobre cuál es el proyecto del equipo grana, tanto para su primer equipo como para su cantera. Su presentación, incluido el 'powerpoint' utilizado, fue impoluta. Pero hay otra parte de los directivos que creen que el perfil que necesita ahora mismo la secretaría técnica grana se asemeja más al de Pedro Cordero, también exfutbolista del Real Murcia, aunque suma un bagaje en varios proyectos exigentes ocupando el mismo cargo al que aspira a desarrollar en el Real Murcia.

Si el club grana no viviera una situación tan convulsa como la actual y no necesitara un cirujano para operar dentro del vestuario y reestructurar la plantilla, Óscar Sánchez sería ya el director deportivo grana. Pero los cambios que hay que realizar y la experiencia que se necesita ha hecho ganar crédito a Cordero, que en su presentación fue más escueto en cuanto al futuro y los planes de la cantera pero demostró más conocimientos sobre el mercado de Segunda B y lo que necesita el Murcia para remontar el vuelo.

Por lo tanto, son dos perfiles opuestos que no han creado conflictos entre los propios consejeros y directivos, pero sí las dudas suficientes como para esperar unas horas más para tomar una decisión clave en el futuro de la entidad grana.

Óscar Sánchez se formó en las bases del Atlético de Madrid, club con el que llegó a disputar 50 partidos en Segunda. Fue en Valladolid donde disfrutó de su máximo esplendor, con cuatro años en Primera (77 partidos) y tres en Segunda (86). Hasta que aterrizó en el Murcia, donde jugó otras cinco campañas antes de colgar las botas. Después se unió a Aira, con el que fue segundo entrenador en el Murcia y en el Sochaux, y a Vicente Mir, en el Elche.

Pedro Cordero se formó en las bases del Cartagena, aunque fue en el Murcia el equipo con el que debutó en Primera y donde disputó 46 partidos en la máxima categoría. En el Salamanca también jugó 64 partidos en la élite, pasando después por otros equipos, como el Badajoz, el Toledo, el Castellón y el Cacereño. Cordero fue director deportivo del Tenerife y del Córdoba, con el que ascendió a Primera División en 2014.

La peor herencia

El que tome las riendas de la dirección deportiva tendrá que heredar el legado de Deseado Flores y Toni Hernández, dos de los tres últimos secretarios técnicos granas. El primero, sin experiencia previa a su llegada a la Nueva Condomina, jugueteó con el cargo, tiró la casa por la ventana y firmó contratos fuera de mercado que el Murcia, a la larga, aún arrastra. Además, el manchego infravaloró la cantera en detrimento de otros jugadores jóvenes que vinieron de fuera y que pasaron por el club grana con más pena que gloria, sin aportar más de los que ya había.

Incluso utilizó los fichajes de Biel Ribas y Fernando Llorente para ajustar cuentas con Paco Belmonte, presidente del Cartagena y exsocio de Flores. Lo de Toni Hernández fue casi peor, ya que lejos de cambiar la tendencia y aligerar la carga como anunció públicamente, diseñó el pasado verano una plantilla con un coste de 2,3 millones, inasumibles para un club en quiebra como el Real Murcia. Ambos, Flores y Hernández, diseñaron equipos como si Moro y Gálvez, sus valedores y jefes entonces, fueran a pagar la cuenta. El que sea elegido tendrá que arreglar el entuerto.

 

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