El Real Murcia no descarta hacer un ERE

Los directivos Emilio García, Francisco Cobacho, José María Almela, Daniel Moreno y el director deportivo Julio Algar en el acto del lunes. / nacho garcía / agm
Los directivos Emilio García, Francisco Cobacho, José María Almela, Daniel Moreno y el director deportivo Julio Algar en el acto del lunes. / nacho garcía / agm

El club estudia presentar un Expediente de Regulación de Empleo si los jugadores no rebajan sus altos salarios

José Otón
JOSÉ OTÓN

La primera batalla que tiene que afrontar Julio Algar como director deportivo del Murcia es la más difícil. El madrileño debe rebajar sensiblemente los emolumentos de gran parte de los jugadores con contrato en vigor. Una carga que hace que el actual Consejo tenga muy difícil equilibrar las cuentas para el próximo año debido a las altas fichas de algunos futbolistas, desorbitadas para la Segunda División B.

Una herencia envenenada que Víctor Gálvez y Toni Hernández han dejado al Real Murcia y que, de no ser por la llegada de la actual directiva el pasado mes de noviembre, hubiera llevado a la entidad murciana a la desaparición. Tras el desembarco de la Palataforma de Apoyo al Real Murcia, el pasado mes de noviembre, los jugadores cobraron siete nóminas de la temporada y, según la directiva, cobrarán lo que resta hasta el final de este ejercicio.

Los actuales gestores entienden que existen motivos justificados para aplicarlo; además de sueldos desorbitados, el déficit avala su teoría

El gran problema llegará después, ya que, entre los jugadores que tienen contrato para el próximo curso y los cedidos que regresan (sin incluir a Aquino), el Murcia tendría que asumir más de 600.000 euros, casi todo el futuro presupuesto.

«Tenemos contratos para el año que viene inasumibles e irreales para la Segunda B», dice Julio Algar

Por eso Julio Algar ha trasladado a cada uno de los jugadores cuál es la situación y el máximo que está dispuesto a pagar el Murcia a cada uno de ellos para el próximo curso. «Solo podemos ofrecer cantidades que de verdad se puedan pagar. Sería muy fácil renovar a los jugadores con cantidades altas y ya está, como años atrás. Tenemos que gestionar las salidas, ya que hay contratos inasumbiles e irreales para Segunda B. Son cosas que no nos gusta hacer, pero tenemos que afrontarlas», dice el madrileño. Esta política se aplicará a los fichajes: «No podemos rebajar los salarios altos de algunos jugadores y luego fichar futbolistas con fichas también inasumibles. Hay que ajustarse a la necesidad del club».

Los futbolistas, de momento, no ceden. A algunos de ellos, como Chumbi, el Murcia le ha instado a rebajar su nómina 30.000 euros (de 70.000 a 40.000), mientras que a otros, como Charlie Dean o Manel, la cantidad ofrecida es aún más baja. Incluso Armando, que gracias a su apoyo a Gálvez como testigo en dos causas judiciales llegó a cobrar 77.000 euros de ficha anual (reducida en enero a 55.000) debe bajar su nuevo contrato hasta 40.000 euros para seguir.

Si el Fuenlabrada sube a Segunda, el club recibirá 10.000 euros por facilitar la marcha de Jeisson

El Consejo confía en que todo se arreglará en las próximas semanas y que la totalidad de los jugadores con contratos altos buscarán una salida o decidirán si aceptan la bajada del sueldo propuesta por el club. Lo ideal para la directiva grana es que la hipotética bajada de sueldo de los futbolistas sea en bloque y que no obligué a la entidad a tomar medidas más duras, como no tramitar las fichas de los que no pongan de su parte.

El peor de los escenarios

Por si acaso, y en el peor de los escenarios, los gestores granas también han comenzado a estudiar la posibilidad de aplicar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), en el caso de que los futbolistas se enroquen en su postura. En función del Estatuto de los Trabajadores, y según la lectura de los directivos encargados de la parcela jurídica, el Real Murcia estaría legitimado para presentarlo por causas económicas, ya que pueden demostrar las pérdidas del ejercicio pasado, el déficit de la entidad y un desequilibrio patrimonial que alcanza los 18 milllones de euros. El Murcia acompañaría, además, la información necesaria para acreditar que el salario medio en la Segunda B ronda los 35.000 euros y que, sin embargo, en el actual Murcia hay un amplio grupo de jugadores con fichas que oscilan entre los 65.000 y los 95.000 euros. Según fuentes del club, «solo sería una alternativa por si todo se enroca; queremos llegar a acuerdos».

Por otro lado, el Murcia mira de reojo el 'playoff' de ascenso y también el mercado de fichajes, en los que tiene intereses. De hecho, si Jeisson asciende a Segunda con el Fuenlabrada dejaría en la caja del club grana 10.000 euros, mientras que un traspaso del murciano del Girona Portu, por el que están interesados el Celta y la Real Sociedad, también dejaría un pellizco al Murcia por derechos de formación.