Una situación insostenible, un final amargo

Dani Aquino realiza un gesto de rabia tras acabar el encuentro. / Vicente Vicens / AGM
Dani Aquino realiza un gesto de rabia tras acabar el encuentro. / Vicente Vicens / AGM

Los jugadores del Murcia, que pierden su primer partido del curso ante el filial del Granada, estallan contra los Gálvez tras incumplir estos su última promesa

José Otón
JOSÉ OTÓN

El Murcia se desinfla peligrosamente. La derrota ante el Recreativo Granada no es casual. El equipo grana ha ido de más a menos en las últimas semanas, un descenso en el rendimiento que ha llegado al mismo tiempo que las mentiras de los Gálvez aumentaban de grosor. No hay nadie que le haya hecho más daño al vestuario grana que su propio presidente, que a base de incumplimientos ha dinamitado la moral de un vestuario que ayer volvió a explotar.

0 Real Murcia

Ian Mackay, José Ruiz, Hugo Álvarez (Chumbi, min. 74), Charlie Dean, Nahuel, Sergi Maestre, Álex Corredera, Héber Pena (Víctor Curto, min. 58), Julio Delgado, Dani Aquino y Manel (Juanma Bravo, min. 45).

1 R. Granada

Lejarraga, Marín, Nacho Buil (Rubén Sánchez, min. 71), Hongla, Héctor, Eliseo, Andrés, Jean Carlos (Paco, min. 80), Neva, Yael y Morillo (Caio, min. 68).

GOLES:
: 0-1, min. 54, Andrés García.
ÁRBITROS:
Daniel Yuste Querol (Comité Valenciano). Auxiliado por Avella Escotto y Cánovas García Villarubia. Mostró tarjetas amarillas a Eliseo, Jean Carlos, Hugo Álvarez, Caio y Paco.
INCIDENCIAS:
Estadio Nueva Condomina, jornada 11 del Campeonato Nacional de Liga en Segunda B. Terreno de juego en malas condiciones. Ningún representante del actual Consejo de Administración hizo acto de presencia en el palco y en las instalaciones del estadio.
EL PÚBLICO
8.033 espectadores en el estadio grana. Cerca de 50 aficionados del Elche apoyaron al Real Murcia desde la grada lateral.
EL DATO:
Chumbi, jugador que ayer formó parte de su primera convocatoria desde que aterrizó en el Real Murcia, no se vestía de corto desde 16 de abril de 2017, su último partido en el Lorca Club de Fútbol.

Si hace quince días ante el Talavera en la Nueva Condomina el Murcia ganó solo por casta y coraje, una semana más tarde consiguió salvar un punto en la Línea de la Concepción, en un partido que se le hizo largo y en el que se le gastó la gasolina antes de tiempo. Y ayer, contra el Recreativo Granada, un partido en el que el Murcia se terminó de desmoronar, los granas perdieron su primer partido en esta Liga y se dejaron vencer por una crisis institucional que les inunda la cabeza y también las piernas, y que ha terminado por derrumbar su fortaleza.

Hasta Herrero, en un acto de valentía y honestidad, reconoció en la rueda de prensa previa al partido frente al filial nazarí que el Murcia ya no entrena igual, que no dispone de los medios necesarios y que ni él mismo puede exigir a sus futbolistas como antes, ya que para ellos el solo hecho de ir a Cobatillas cada día se ha convertido en una tortura. Y lo peor es que, más allá de incumplir su enésima promesa, los Gálvez se ponen de perfil y ni siquieran se atrevieron a acercarse a la Nueva Condomina a dar la cara. El palco, desierto, demostró que la institución deportiva con vida más antigua de la Región está en la UCI, en manos de unos gestores que no están a la altura y que ayer volvieron a arremeter contra sus propios intereses, sacando de quicio a un equipo que pintaba muy bien hace unas semanas, que jugaba con lucidez y que, a diferencia de años anteriores, mostraba un carácter ganador y ofensivo que lo situaba como el gran candidato a acabar como líder en el actual grupo IV.

Pero entre Víctor Gávez, su hijo Víctor Valentino, el secretario Roberto Cases y el director y portavoz que no habla, Toni Hernández, se lo están cargando todo. Con la ayuda previa de Miguel Martínez, Deseado Flores, Pedro Contreras y Raúl Moro, todos ellos actores necesarios en este circo. Los actuales gestores del club están dinamitando la autoestima de sus propios jugadores y expoliando toda la ilusión que tenía la afición grana en este equipo. Una afición que ya está cansada de padecer y de lidiar con dirigentes que solo se dedican a socavar el prestigio de una entidad que se desangra y que necesita un cambio ya; y no en el césped, sino en el palco.

La peor noticia

No hubo plante, pero el ambiente estaba enrarecido. Los futbolistas supieron una hora antes de que el colegiado señalara el inicio del choque que los Gálvez tampoco iban a pagar ayer. Otro mazazo en toda regla. En los primeros minutos de partido ambos equipos compartieron el protagonismo en el juego. El choque arrancó con una ocasión para el Recreativo Granada. La defensa del Murcia se fue abriendo conforme avanzaba Nacho Buil, que se probó con un disparo desde el vértice del área que se fue ligeramente desviado. El equipo grana contestó con un remate de cabeza de Hugo Álvarez que se fue desviado. Los jugadores del Real Murcia siguieron apretando, aunque no consiguieron llegar a la meta de Lejarraga con peligro hasta el minuto 15, cuando Dani Aquino disparó desde fuera del área con peligro, encontrándose otra vez con el meta visitante.

Pero el filial del Granada fue equiparando los méritos con su rival y defendiéndose con firmeza en los balones aéreos, el arma del equipo grana en la recta final de la primera parte. El equipo de Morillas llegaba a la Nueva Condomina necesitado tras dos partidos consecutivos perdiendo, pero no se le notó el nerviosismo ni las prisas. De hecho, tejió una tela de araña en la que se fue diluyendo el inicio espumoso del Murcia y demostró por qué fuera de casa había sumado ocho puntos de quince, ganando en campos como el Cartagonova. Al equipo grana se le notaba cansado, más en lo espiritual que en lo físico, distraído con una situación institucional que está afectando a lo deportivo, a un equipo que parece roto moralmente.

Por eso Herrero arrancó la segunda parte moviendo piezas, buscando reactivar a sus futbolistas. Retiró a Manel y reforzó el centro del campo con la entrada de Juanma Bravo. Pero al equipo grana le faltaba chispa y se notó a los nueve minutos de la reanudación, cuando concedió una falta peligrosa en la frontal de su área que Andrés García colocó en la escuadra derecha de la portería de Mackay. Fue un disparo inapelable El equipo grana se enfrentaba a una situación nueva: por primera vez en la temporada se encontraba por detrás en el marcador.

La clave del partido, a partir de ese momento, estaba en saber cómo reaccionaría el equipo después de todos los problemas que asedian el día a día del conjunto murciano. Para contrarrestarlo, el entrenador grana decidió meter primero a Curto y minutos después hizo debutar a Chumbi como jugador del Real Murcia tras casi 19 meses en el dique seco por varias lesiones graves.

El Murcia, tras una segunda parte en la que solo se acercó a la meta de Lejarraga con un disparo lejano de Dani Aquino, afrontó la parte final del choque con dos delanteros natos y apelando a su amor propio más que a un fútbol organizado. Pero no había forma; el juego del Murcia era deslavazado. Se volcaba sobre la meta granadina, pero dependía demasiado de la inspiración de Julio Delgado. El Recreativo Granada apenas pasaba apuros y no se le notaban excesivamente las grietas propias de un filial. Herrero, que retiró a Hugo Álvarez, afrontó la parte final del choque con tres centrales y dos carrileros, buscando más profundidad. Pero no hubo manera y a pesar de volcarse sobre la meta rival perdió su primer partido de esta Liga.

Aunque lo único bueno de la jornada llegó al final, cuando la grada de la Nueva Condomina ovacionó a sus futbolistas a pesar de la derrota y del mal fútbol, reconociendo el calvario por el que están pasando y dándole fuerzas para afrontar la próxima semana, que puede ser igual de terrorífica, surrealista y desalentadora que las anteriores.

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