Trastazo de un Murcia sin guion

Carlos Martínez, que debutó ayer, cae entre Lolo Garrido y Boateng./Javier Carrión / AGM
Carlos Martínez, que debutó ayer, cae entre Lolo Garrido y Boateng. / Javier Carrión / AGM

Los de Salmerón fueron superados por un Melilla rocoso que desnudó a los granas, sin recursos en ataque. El equipo local mejoró tras el descanso, pero el gol de Boateng hundió a un conjunto que suma dos meses sin ganar en casa

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Para el Real Murcia es un marrón jugar en la Nueva Condomina, un mal trago al que tiene que enfrentarse cada quince días. No se suelta la melena cuando juega como local, cuando su público le exige que gane a sus rivales con solvencia, llevando el mando del encuentro y teniendo que mostrar su jerarquía. El Murcia que saltó ayer el césped de su propio estadio no fue el mismo que cada quince días ha mostrado su contundencia lejos de Murcia, donde ha sumado cuatro victorias en sus últimos cinco desplazamientos. Nada que ver con los números que lleva en casa, donde no ha ganado en las tres últimas jornadas, en las que lleva dos de nueve puntos posibles.

0 Real Murcia

Biel Ribas, Juanra (Fede Vega, min. 69), Pedro Orfila, Molo, Forniés, David Sánchez (Salva Chamorro, min. 61), David Mateos, Fran Carnicer (Renato, min. 76), Carlos Martínez, Elady y Pedro Martín.

1 Melilla

Tanis, Ibarbia, Jilmar, Odei, Mahanan, Lolo Garrido, Zelu, Juanma Espinosa, Yacine (Nacho Aznar, min. 75), Boateng (Nando, min. 62) y Pedro Vázquez (Sandro, min. 84).

El detalle
El Real Murcia no encajaba un gol en su propio estadio desde el 1 de octubre, en un duelo ante el Mérida que acabó con empate a uno y que supuso el adiós de Sanlúcar. Además, el conjunto grana rompe una racha de ocho jornadas sin conocer la derrota, hecho que no se producía desde el pasado 11 de noviembre, cuando el equipo visitó el Cartagonova (2-1).
Gol
0-1, min. 56, Boateng.
Árbitro
Iván González González (Comité Balear). Mostró tarjetas amarillas a David Forniés y Salva Chamorro, del Murcia, y a Boateng, Ibarbia, Nando y Zelu, del Melilla.
Incidencias
Jornada 23 del Campeonato Nacional de Liga en el grupo IV de Segunda B. La Nueva Condomina presentó un césped en buenas condiciones, pese a las lluvias, tras los cuidados de la empresa Royal Verd.
El público
4.514 espectadores. Presidió el encuentro Mauricio García de la Vega. Raúl Moro, el propietario, estuvo en su palco privado.

Al Murcia, que ha remontado posiciones en los últimos meses como visitante, le cuesta construir, romper defensas bien organizadas y llevar el peso del partido. No sabe ser un equipo que marque el ritmo ni encuentre huecos que acaben en ocasiones de gol. No está tan seguro de sí mismo que cuando es visitante, donde interpreta el papel que más le gusta: esperar agazapado en el centro del campo, aguardando el fallo del rival para correr al contragolpe, sin tener que pensar demasiado. Ayer mostró la cara B, en la que el equipo de Salmerón solo cumplió con el guion esperado durante once minutos, los que transcurrieron desde que arrancó la segunda parte hasta que llegó el gol de Boateng para un Melilla que hizo lo justo para ganar tres puntos que le saben a gloria.

Además Salmerón contribuyó al atasco general de su equipo con un once titular con varios cambios respecto al que la jornada pasada brilló en El Ejido. El principal movimiento se dejó notar en la cocina del equipo, donde se cayeron de una tacada Juanma Bravo y Armando (dieron la talla en Santo Domingo), siendo sus sustitutos David Sánchez y Mateos, que dejaron ver sus carencias, sobre todo en el apartado físico.

Los de Herrero superan a los murcianos en el 'goal average' particular tras el 0-0 de la primera vueltaEl equipo grana perdió una oportunidad de escalar en la tabla tras los pinchazos del UCAM y el Extremadura

La revolución salió mal para el técnico almeriense ya que el primero, que todavía arrastra problemas en el tobillo, se fue al banquillo a la hora de juego, mientras que el segundo, cuya posición natural es la de central, acabó el encuentro bloqueado, sin ideas y sin hacer funcionar a su equipo. Sin Fran Carnicer sobre el campo y con solo Mateos para construir, de nada le sirvió a Salmerón acabar el choque con tres delanteros (Pedro Martín, Chamorro y Renato) ya que apenas hizo sufrir a la defensa norteafricana en la parte final.

Además Fede Vega, que también rindió en El Ejido hace una semana, fue suplente, frenando la progresión de un futbolista que no termina de encontrar la regularidad como grana, a pesar de que llegó al club como estrella. Al menos el choque de ayer sirvió para que Molo y Carlos Martínez se estrenaran con su nueva camiseta, mostrando los dos un nivel más que aceptable en un partido que deja un mal sabor en los granas, que pudieron acabar la jornada sonriendo tras las derrotas del UCAM y el Extremadura.

Solo once minutos

La primera parte del choque entre el Murcia y el Melilla fue tórrida. A los dos equipos les costó fabricar fútbol y llegar a la meta contraria con peligro. El partido arrancó con un remate de cabeza de Yacine. El Murcia comenzó a aparecer en ataque a partir del minuto 7 con una jugada por la banda de Carlos Martínez. Pero a los diez minutos ya era evidente que el Melilla estaba más cómodo con el balón y el Murcia se conformaba esperando la pérdida de su rival. Pero las jugadas más peligrosas fueron las tres situaciones conflictivas en las que intervino el colegiado del encuentro. Primero con un gol anulado a Zelu por fuera de juego y más tarde con dos presuntos penaltis no señalados: uno al propio Zelu cometido por Forniés y otro reclamado por Elady.

Hasta que llegó la ocasión más clara para el Murcia gracias a un centro de Forniés que cabeceó Elady. El balón lo sacó en boca de gol Mahanan cuando el público ya celebraba el 1-0. Después el Murcia, que había tomado las riendas del encuentro, cometió varios errores en la salida de balón que lastraron su juego. Pero en la segunda mitad el Murcia salió más decidido a por el gol. En el primer minuto David Mateos estrelló en el larguero un disparo lejano, mientras que tres minutos más tarde, en una triple ocasión, Carlos Martínez acabó estrellando un remate franco contra un defensor del Melilla. El dominio grana era total y el Murcia volvió a disfrutar de otra triple ocasión antes de que el partido cambiara definitivamente con el gol de Boateng tras un saque de esquina.

Fue a los once minutos de la segunda parte y a partir de entonces el Murcia se asfixió y ya no volvió a ser el mismo. Perdió por completo la confianza. De hecho, sus ocasiones ya no volvieron a ser tan clamorosas, aunque se acercó a la meta de Tanis. El plan no era tener que remontar un resultado en contra. Ni siquiera los cambios ofensivos que hizo Salmerón en el tramo final sirvieron para despertar a su equipo y arrinconar en su área a un Melilla que no se vio acorralado en los últimos minutos del encuentro. David Mateos, que ayer jugó de organizador, se vio superado y el Murcia acabó frustrado, mostrando su impotencia en casa y dejando escapar una oportunidad de oro para alejar a un rival directo y agarrarse con más fuerza a los puestos de 'playoff'.

 

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