El trono grana ahoga a Miguel Martínez

Miguel Martínez /LV
Miguel Martínez / LV

El exresponsable de las peñas dejará de ser presidente del Murcia por la presión que recibe de Moro y Mauricio García. El extremeño quiere que participe en la llegada del grupo Gálvez Brothers; el mexicano lo amenaza con una demanda por atentar contra sus intereses

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Miguel Martínez está pasando uno de los peores trances de su vida. Pegado al teléfono desde primera hora de la mañana, sufre en sus propias carnes lo que es ser presidente del Real Murcia en tiempos de crisis. Nada que ver con ser el máximo mandatario de las peñas, responsabilidad que abandonó el domingo y que le daba menos quebraderos de cabeza. Tras la llegada de García de la Vega, Martínez tuvo que asumir la presidencia del club en detrimento de Moro, que pasó a ser consejero raso. Su misión: dirigir la transición del extremeño al mexicano. El problema: que desde el pasado 7 de marzo todo se ha torcido y la guerra civil entre ambos por la propiedad del Murcia le ha pillado en medio. En estos momentos tiene que tomar decisiones, como presidente de la entidad, que le pueden costar muy caro si no se mantiene dentro de la legalidad.

Como, por ejemplo, dar entrada en el actual Consejo de Administración del Murcia al grupo Gálvez Brothers, al que Raúl Moro intenta vender el club. Algo que podría devenir irregular si De la Vega consigue demostrar en los tribunales que el pasado 7 de marzo compró el club grana agarrándose a un acuerdo anterior con el propio Moro. Esa es la clave de todo el asunto: si el mexicano tiene razón, lo que está pasando en la dirección del Murcia podría estar fuera de la legalidad, lo que podría permitir a García de la Vega cargar contra los mandatarios que se han puesto en su contra. De ahí que el lunes, Merino y Sánchez Torregrosa, dos de los cinco consejeros, decidieran desmarcarse del resto y reconocieran públicamente a De la Vega como dueño legítimo de la propiedad. Algo que no ha hecho el actual presidente.

El mandatario grana suspendió ayer una rueda de prensa en la que debía aclarar su postura

Decisiones clave

Pero Miguel Martínez sigue entre dos aguas, según él, igual de cerca de Moro que de Mauricio. Y siempre por el bien del club. Martínez participó en la votación que echó a Gómez Carmona del Murcia y ahora puede ser clave en la llegada al club de Gálvez Brothers, grupo que buscó Moro como nuevo comprador, escudado en que Mauricio incumplió cláusulas del contrato de compraventa y que no tiene dinero para seguir en el Murcia. Martínez, que desconvocó ayer una rueda de prensa en la que pretendía explicar su postura, tiene decidido irse en la Junta de abril. No para de recibir advertencias de sus abogados, de De la Vega y de Moro. Todos lo intentan poner de su lado.

Los cambios en el Consejo ya se están produciendo, y más después de que Gabriel Torregrosa y Juan Merino manifestaran públicamente que Mauricio García de la Vega es el dueño de la entidad y máximo accionista. Con los votos de Miguel Martínez, Deseado Flores y Raúl Moro, el propio Torregrosa podría ser relegado como secretario, un puesto clave en el club. Es el encargado de inscribir en el libro de socios del club quién es el máximo accionista de la identidad de cara a la Junta del 11 de abril. Tras posicionarse Torregrosa y Juan Merino del lado del mexicano, la parte del Consejo afín a Moro quiere proponer un cambio de secretario para inscribir para la referida Junta al accionista mayoritario que les interese.

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Con la llegada de los Gálvez Brothers al Consejo, Miguel Martínez evitaría en próximas votaciones tomar parte por Raúl Moro o Mauricio García. Su voto ya no sería tan imprescindible, aunque el mexicano no deja de considerarlo cómplice de todo lo que está pasando desde el 12 de marzo, cuando el grupo de Moro dio un golpe de mano en la Nueva Condomina. En el Consejo del Murcia hay aún dos asientos libres que se pueden rellenar por cooptación, un cauce legal para cubrir vacantes, por más miembros del grupo de Gálvez Brothers. Aunque lo que asegura Miguel Martínez es que va a aguantar por el bien del Murcia, pese a que el club de su vida le está quitando muchas horas de sueño.

Las peñas podrán elegir presidente a partir del 10 de abril

Tras la dimisión el pasado domingo de Miguel Martínez como presidente de la Federación de Peñas Murcianistas (Fepemur), el colectivo grana tiene que elegir un sustituto para el futuro. De momento, ejercerá como mandatario Ángel López, de la peña Piensa en Grana, pero la asociación ya ha convocado para el 10 de abril, a las 21.00 horas, una asamblea extraordinaria cuyo segundo punto es la convocatoria de elecciones. Otros puntos del orden día de la reunión, que se celebrará un día antes de la decisiva Junta para el club, estarán destinados a escuchar las propuestas de los representantes de los más de 3.000 peñistas con los que cuenta el club. Martínez, que ejerce desde hace semanas el cargo de presidente del Murcia, decidió dar un paso al lado el pasado domingo, aprovechando que cumplía mandato y por el malestar de algunas peñas por la incompatibilidad entre los dos cargos.

 

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